Asaja Granada
NOTICIAS DEL 2021

18/01/2021 - Balance 2020: un año marcado por la crisis de precios y la pandemia
Balance 2020

El sector agrario y ganadero arrastraba ya su propia crisis de precios y aumento de costes, entre ellos y de forma especial los costes laborales, así como otros problemas de tipo estructural, cuando llegó la crisis sanitaria del COVId-19 que la agravó, si cabe aún más, con medidas restrictivas que marcaron el ritmo de la actividad agrícola y ganadera y de los mercados. El año comenzó, así, con movilizaciones y actos reivindicativos a nivel provincial, nacional y provincial como la histórica tractorada del 19 de febrero que recorrió las calles de Granada en defensa del futuro del sector, y con convocatorias pendientes que hubo que aplazar o suspender. Desde ASAJA GRANADA insistimos en ensalzar el valor estratégico de nuestro sector en esta difícil situación de pandemia, ya que nuestros agricultores y ganaderos no dejaron de producir en ningún momento y aseguraron la alimentación de toda la ciudadanía, además de mostrar su solidaridad colaborando en las tareas de desinfección de los pueblos.

Esta presión ejercida por el sector consiguió mejorar aspectos de la Ley de la Cadena Agroalimentaria con la publicación del Real Decreto-Ley 5/2020 que incluye la obligación de indicar expresamente en los contratos alimentarios la indicación de que el precio pactado debe cubrir los costes efectivos de producción, algo que no se ha podido aplicar en la práctica puesto que el Ministerio de Agricultura no ha establecido los costes de referencia, así que la pelea todavía no ha acabado. Un logro pleno sí fue la aprobación de la inclusión del aceite de oliva en el artículo 167 del Reglamento 1308/2013 de la OCM, lo que permitirá regular la oferta con el fin de mejorar el funcionamiento del mercado, como ya sucede con el sector vitivinícola. También se logró la aprobación del almacenamiento privado de aceite de oliva, en cuyo reparto los fabricantes y profesionales de Granada dedicados a envasar este producto recibieron del FEAGA el montante de 1,8 millones de euros en subvenciones.

Las negociaciones de la PAC a partir de 2023, así como el periodo transitorio 2021-2022, también tuvieron protagonismo en el año que ha pasado y continúan en este con las incertidumbres sobre las consecuencias que tendrá la reducción del nuevo Marco Financiero Plurianual 2021-2027 para la UE, con recortes del 9,6% en pagos directos y ayudas de mercado y del 11% en Desarrollo Rural, es decir, 38.856 millones menos para la PAC en precios constantes de 2018, que es como las instituciones europeas diseñan sus presupuestos. Para España supondrá una pérdida de 4.700 millones de euros y para Andalucía de 1.280 millones de euros.

En el caso de Granada podríamos llegar a perder, según nuestras estimaciones, 100 millones de euros, aunque la convergencia y la reducción de las regiones podrían beneficiar a una gran mayoría de agricultores y ganaderos de nuestra provincia. Habrá, por lo demás, una aportación extraordinaria de 1.051 millones de euros en Desarrollo rural frente a la crisis sanitaria, en el marco del Fondo de Recuperación NextGeneration, que evitará en cierta medida que la pérdida de fondos sea aún mayor para España.

Preocupó, asimismo, las estrategias de actuación “De la Granja a la Mesa” y “Biodiversidad en el Horizonte 2030” que plantean determinadas exigencias de reducción de uso de insumos y cambio de prácticas productivas, medidas con gran coste social y económico que deberían ir acompañadas de compensaciones por las limitaciones que imponen a la producción y que nuestra organización agraria está reivindicando.

Trascendental ha sido la caída de los precios del aceite de oliva, un 20% inferiores al año anterior, y en depreciación desde hace dos años, aunque se han ido recuperando con la nueva campaña 2020/2021, que se prevé media, aunque con bajos rendimientos debido al déficit hídrico padecido. También ha sido complicada la situación de frutas y hortalizas como el pepino cuyos productores tuvieron que salir a tirar sus productos en protesta por la competencia de otros países y la del almendro, con un desplome de precios del 45% en la variedad comuna que amenaza el cultivo tradicional. Los cereales por sus precios casi invariables desde hace 30 años siguen siendo un sector en retroceso.

La ganadería mereció una mención aparte, por haber sido la más afectada por la crisis sanitaria y el cierre del canal HORECA añadiendo al hundimiento de precios los problemas de comercialización de la carne. Se convocaron algunas líneas de ayudas, siempre insuficientes, como la de apoyo a la ganadería extensiva incluida en la PAC y la específica por COVID-19 para vacuno y ovino y caprino de carne, con un gran esfuerzo por parte de ASAJA para su tramitación.

No menor fue el esfuerzo realizado por nuestros técnicos con todas las gestiones del día a día durante el año más complicado e inusitado que hemos vivido, con más ganas que medios, teniendo que cargar con todo el peso del trabajo no realizado por la Administración, que de facto eliminó toda la atención presencial al administrado. La tramitación de las ayudas PAC, en pleno confinamiento, fue asimismo complicada por el cierre de la Administración, notarías y registros, y el personal de ASAJA tuvo que resolver los problemas con gran dificultad, teletrabajando con esmero y eficiencia.

La convocatoria de las Ayudas a Modernización, tras cuatro años sin salir, fue, por lo demás, una buena noticia para los agricultores y ganaderos para la realización de inversiones como compra de maquinaria, construcción de naves agrícolas y para explotaciones de ganado. ASAJA GRANADA ha puesto todos sus medios para atender todas las solicitudes y solucionar los problemas sobrevenidos con los ITE para la realización del plan empresarial.

ASAJA GRANADA se marcó también entre sus prioridades la lucha el control de las importaciones, el cumplimiento de los acuerdos, la vigilancia de fronteras, el control y sanción de prácticas fraudulentas y por revertir la situación de los aranceles realizada por EE. UU., un varapalo injusto generado por el sector de la aeronáutica pagando los platos rotos el aceite, el vino y otros productos agrícolas españoles. Las manifestaciones convocadas en Algeciras, efectuada finalmente en el mes de julio, y la prevista en Motril, aplazada sine die, dieron buena muestra. Tendremos que seguir trabajando, no obstante, en este sentido y, en cuanto podamos, retomaremos las protestas.

Sí podemos aplaudir, a pesar del mantenimiento de EE.UU de los aranceles a nuestros productos tras la revisión del mes de agosto, la actuación comunitaria con la publicación de medidas de política comercial por las que a partir del 10 de noviembre la UE ya aplica aranceles a distintos alimentos y productos industriales procedentes de EE.U, esperando de todas formas que con la política del nuevo presidente Joe Biden se llegue a una solución negociada. En cuanto al Brexit, el acuerdo in extremis entre la UE y Reino Unido, a falta de su ratificación, es un balón de oxígeno para el sector agroalimentario español que no se verá gravado con aranceles que mermen su competitividad.

En cuestiones de regadío, se dio un paso más en la doble tarificación eléctrica para los regantes con la enmienda incluida en el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado de 2021, una demanda histórica de ASAJA con el fin de abaratar los disparados costes de producción tras la desaparición de las tarifas especiales en 2008, medida que ahora el Gobierno tendrá que desarrollar reglamentariamente para que sea permanente (solo se había aplicado provisionalmente en 2020 a raíz de la pandemia.)

Esperamos, también, con más dudas y ganas que certeza, por la lucha que ha supuesto desde nuestra organización agraria y todos los sectores económicos provinciales, que las conducciones de la Presa de Rules se desbloqueen de una vez por todas, una misión que parece casi imposible por las constantes disputas entre la Administración central y la autonómica desde el año 2007. Los compromisos últimos del pasado verano del secretario de Estado y la subdelegada del Gobierno de tomar las riendas e iniciar las obras en 2021 tras la aprobación del estudio de impacto ambiental no bastan si las obras no se dotan de presupuesto.

Faltan también soluciones para los riegos y problemas de inundaciones en la margen derecha del Genil, para lo cual nuestra organización agraria ya solicitó la ejecución de la olvidada Presa de Velillos y planteó alegaciones a los Planes de Cuenca (Guadalquivir y Mediterránea.) tras consultar con las comunidades de regantes.

En definitiva, a pesar de todos los obstáculos que se han cruzado en el camino del 2020, podemos sacar en positivo algunos éxitos y, sobre todo, sentirnos satisfechos por el papel que ha cumplido el sector agrario atendiendo todas las necesidades de alimentación y el hecho de ser considerados esenciales durante la crisis sanitaria. Creemos que la recompensa debería haber sido, no obstante, mayor, y en nuestro horizonte sigue planeando los retos de conseguir unos precios dignos que den rentabilidad a las explotaciones, una PAC fuerte, seguros agrarios adecuados como instrumento para garantizar las rentas y una solución en política de aguas para que nuestro sector siga siendo competitivo y eficiente.

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