Más de 10.000 agricultores y ganaderos de toda la Unión Europea se manifestarán el próximo 18 de diciembre en Bruselas, convocados por COPA-COGECA, para
exigir un cambio de rumbo en las políticas comunitarias que se concreten en: una PAC fuerte y financiada, simplificación normativa real y reglas comerciales justas
que garanticen el futuro de la agricultura y la ganadería.
Una delegación de ASAJA GRANADA participará el próximo 18 de diciembre en la gran movilización agraria europea convocada en
Bruselas por el COPA-COGECA, comités que representan a las principales organizaciones profesionales agrarias y cooperativas de la
Unión Europea. La protesta reunirá a más de 10.000 agricultores y ganaderos procedentes de los 27 Estados miembro, en una llamada de atención directa
a las instituciones comunitarias para que cambien el rumbo en las políticas que afectan al sector.
La convocatoria se produce en un momento político clave, ya que coincide con el viaje de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a Brasil para
avanzar en el acuerdo comercial con Mercosur y con una reunión decisiva del Consejo Europeo en la que se abordará el futuro
Marco Financiero Plurianual (MFP) 2028-2034.
COPA-COGECA ha convocado esta protesta para denunciar la profunda desconexión entre los discursos institucionales y las decisiones reales que se están planteando en
materia agrícola. Las organizaciones agrarias europeas y cooperativas alertan de que, lejos de reforzar el carácter estratégico del sector, las propuestas actuales
avanzan hacia un recorte significativo del presupuesto agrario entre un 22% y un 24% y, además, hacia la integración de la PAC en un fondo
único, lo que supondría el fin de su estructura tradicional en dos pilares —ayudas directas y desarrollo rural—, desmantelando su
especificidad y debilitando el papel que la agricultura tiene reconocido en el Tratado de la Unión Europea.
El sector considera que este enfoque pondría en riesgo no solo la renta de los agricultores y ganaderos, sino también la cohesión territorial, la competitividad del
sistema agroalimentario europeo, la capacidad de modernización de las explotaciones, la continuidad de la producción agraria en amplias zonas rurales y la estabilidad
del abastecimiento dentro de la UE. A ello se suma una política comercial que introduce productos de terceros países sin garantizar la reciprocidad en los estándares
de producción, generando competencia desleal para los productores europeos.
Las reivindicaciones de COPA-COGECA, que ASAJA GRANADA respalda con su presencia en Bruselas, se centran en la defensa de una PAC
verdaderamente común, fuerte y con financiación suficiente, capaz de garantizar la renta de los agricultores, la estabilidad de las zonas rurales y la
soberanía alimentaria de la Unión Europea. Asimismo, se reclama una política comercial justa y transparente, basada en el principio de reciprocidad. Se
exige, también una simplificación normativa real, con regulaciones más coherentes y aplicables, que reduzcan la burocracia y aporten seguridad
jurídica a agricultores, ganaderos y cooperativas, ya que la complejidad administrativa actual está ahogando al sector y desviando recursos y tiempo de la actividad
productiva.
En esta coyuntura, ASAJA GRANADA considera imprescindible estar presente en Bruselas para apoyar una reivindicación que afecta al conjunto del
sector agrario y que tendrá consecuencias directas en los territorios. En el caso de la provincia de Granada, nuestra organización alerta de que los
planteamientos actuales sobre la PAC y el presupuesto comunitario podrían tener un impacto especialmente negativo en sectores estratégicos como el olivar tradicional,
el almendro, los cereales de secano y la ganadería extensiva, además, de acelerar el abandono de tierras.
Con esta movilización, el campo europeo reclama a las instituciones comunitarias decisiones coherentes, realistas y alineadas con la producción, que
garanticen el futuro de la agricultura y la ganadería como pilares esenciales de la economía rural y de la seguridad alimentaria europea.
El Parlamento Europeo ha rechazado la propuesta de la Comisión para modificar el Reglamento delegado (UE) 2023/2429 sobre el etiquetado de origen de frutas y
hortalizas procedentes del Sáhara Occidental. Durante este proceso se presentaron dos objeciones: la primera, impulsada por Mireia Borrás y Jorge Buxadé en nombre de
VOX (Patriotas por Europa), fue rechazada con 157 votos a favor, 465 en contra y 20 abstenciones; la segunda, presentada por Carmen Crespo del PP y Herbert Dorfmann
del EPP, también fue bloqueada por la mínima diferencia, obteniendo 359 votos a favor —a tan solo uno de la mayoría necesaria de 360—, 188 en contra y 76
abstenciones.
ASAJA considera esta decisión una grave amenaza para el sector agrícola español y europeo, que queda expuesto a la entrada de productos importados
sin las garantías legales, sociales o medioambientales que sí cumplen nuestros agricultores.
La propuesta rechazada buscaba proteger la legalidad europea y la transparencia del mercado, garantizando que los productos del Sáhara Occidental no pudieran presentarse como
originarios de Marruecos sin cobertura jurídica. Su bloqueo favorece importaciones que generan competencia desleal, comprometiendo los estándares del sector y
debilitando la posición de los agricultores europeos frente a competidores con normas más laxas.
Además, ASAJA recuerda que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha reiterado que el Sáhara Occidental no forma parte de Marruecos, y que cualquier medida
comercial debe respetar estrictamente las sentencias vigentes. Este rechazo ignora la jurisprudencia del TJUE y pone en riesgo la seguridad jurídica del mercado
único.
La Organización denuncia de que este rechazo no es un simple desacuerdo parlamentario, sino un ataque directo a la igualdad de condiciones y a los intereses del
agricultor profesional europeo. Los agricultores españoles, que cumplen con todos los requisitos legales, sociales y medioambientales, ahora se enfrentan a un riesgo
real de desventaja competitiva frente a productos importados con menos garantías.
ASAJA critica la posición de los eurodiputados españoles que han votado en contra e insta a que asuman la responsabilidad de un voto que perjudica de forma
evidente al campo español. Asimismo, anuncia que supervisará con atención futuras iniciativas para evitar que vuelvan a adoptarse medidas que desprotejan al
agricultor profesional europeo.
En la propuesta de VOX, se opusieron principalmente los partidos PSOE, Podemos, Movimiento Sumar, PNV, Compromís, ERC y BNG, mientras que algunos miembros del PSOE,
Isabel Serra por Podemos y Pernando Barrena por Bildu se abstuvieron. A favor votaron VOX, PP, eurodiputados independientes y SALF (Alvise)
En la propuesta del PP, los votos en contra provinieron principalmente del PSOE. Se abstuvieron algunos miembros del PSOE, Isabel Serra por Podemos, Pernando Barrena
por Bildu y Alma Ezcurra por el PP. A favor votaron PP, VOX, eurodiputados independientes, SALF y algunos miembros de PNV, ERC, Podemos, Sumar, Compromís y BNG.
A pesar de esta votación, aún queda la decisión definitiva sobre el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea con Marruecos. ASAJA exige con absoluta firmeza que
los eurodiputados españoles lo rechacen en la votación final y no vuelvan a respaldar medidas que perjudican al campo español.
Fuente: Asaja Nacional (EXTERNO).
ASAJA considera inaceptable la decisión del Gobierno de no activar las ayudas extraordinarias al olivar y al viñedo fijadas por ley, alegando la prórroga de los
Presupuestos Generales del Estado. La organización agraria exige el cumplimiento inmediato de la Ley 1/2025 de prevención de pérdidas y desperdicio
alimentario, que establecía un fondo de 370 millones de euros —285 millones para olivar de secano y 85 millones para viñedo de secano—
destinado a las explotaciones profesionales más afectadas por la sequía y el encarecimiento de los costes tras la invasión rusa de Ucrania.
La disposición adicional cuarta de la Ley 1/2025 obligaba al Ejecutivo a aprobar en un máximo de dos meses desde su aprobación una ayuda de
concesión directa, integrada en el sistema de la PAC, dirigida a agricultores profesionales, explotaciones prioritarias y
superficies de olivar y viñedo de secano. Sin embargo, más de medio año después, las ayudas no han visto la luz. Y ahora en una respuesta
parlamentaria conocida ayer, el Gobierno afirma que “no es posible allegar los recursos necesarios”, admitiendo que los Presupuestos de 2023 no contemplaban esta
partida y que, al estar prorrogados, no puede activarse. Desde ASAJA se subraya que no puede dejarse sin cumplir una ley diseñada precisamente para proteger a
los agricultores profesionales más vulnerables, y se advierte de que el olivar y el viñedo de secano no pueden convertirse en las víctimas colaterales
de la falta de Presupuestos.
Esta decisión injusta agrava la situación de miles de explotaciones profesionales. ASAJA recuerda que otros sectores —arroz, frutales, frutos
secos, tomate de industria, herbáceos— sí han recibido ayudas extraordinarias por sequía o por el impacto de la guerra en Ucrania. No hay justificación
posible para que olivar y viñedo queden fuera de una ayuda que está escrita en una ley, diseñada para amortiguar la caída de cosecha, el incremento de costes y la
pérdida de margen.
Los datos oficiales muestran la dimensión del daño. España cuenta con 924.000 hectáreas de viñedo, el 13% de la superficie
mundial, con una producción superior a 32 millones de hectolitros, más de 3.500 millones de euros en exportaciones y un
tejido formado por 532.000 viticultores, en su mayoría pequeñas explotaciones. El viñedo de secano, especialmente vulnerable a la sequía y al aumento
de costes. En el olivar, España suma 2,75 millones de hectáreas, de las cuales 2,55 millones son de almazara y 1,9
millones corresponden a secano, el segmento más afectado por la sequía. Más de 350.000 agricultores, 15.000 empleos industriales y 32 millones de
jornales por campaña dependen de un cultivo estratégico cuya producción oscila de forma acusada —de 855.600 t en 2023/24 a 1.414.600
t en 2024/25— y que queda igualmente desprotegido por la falta de ejecución de las ayudas.
Inseguridad jurídica
La falta de aplicación de una ayuda que la propia ley establece como concesión directa, integrada en la PAC y sin necesidad de solicitud previa, está generando
una inseguridad jurídica insostenible para miles de agricultores profesionales, que tenían derecho a confiar en que la norma se cumpliría. Este
retraso aboca a las explotaciones de secano a una incertidumbre absoluta, dificulta cualquier planificación —desde inversiones hasta podas,
tratamientos o contratación de personal— y aumenta el riesgo real de abandono de explotaciones en zonas rurales especialmente vulnerables.
ASAJA exige al Ministerio de Agricultura una solución inmediata y transparente, que incluya la activación urgente de los 370
millones previstos en la Ley 1/2025, la dotación presupuestaria necesaria para ejecutarla, claridad sobre beneficiarios y superficies, un
calendario público de pagos y un trato igualitario respecto a otros sectores que sí han recibido ayudas extraordinarias. “No se pueden dar
excusas para incumplir una ley. El campo necesita certezas, no respuestas burocráticas; el olivar y el viñedo de secano son pilares de la economía rural y
su abandono tendría consecuencias irreversibles”, advierte la organización.
En el contexto del 11th EPP European Congress of Young Farmers, celebrado en el Parlamento Europeo bajo el lema “Young
farmers: Toward a prosperous future for farming in Europe #ReFarmEU”, se ha puesto de manifiesto con especial fuerza la contribución de los jóvenes
agricultores y ganaderos españoles. El evento congregó a 540 jóvenes agricultores in situ y más de 1.000 participantes en línea,
convirtiéndose en una plataforma sin precedentes para visibilizar proyectos innovadores y resilientes provenientes de toda Europa.
La apertura del congreso puso en evidencia una realidad preocupante: “La edad media del agricultor es de 57 años, y sólo el 12 % son menores de 40”.
Estos datos fueron recordados por los eurodiputados Herbert Dorfmann, Jessika Van Leeuwen, Paulo do Nascimento Cabral y Carmen Crespo Díaz, que
insistieron en la urgencia de activar un relevo generacional dentro del sector.
Como organizadoras fundadoras del congreso figuran la Confederação dos Agricultores de Portugal (CAP), la Asociación Agraria de Jóvenes
Agricultores (ASAJA) y el grupo parlamentario European People’s Party Group (EPP). Esta alianza demuestra la convicción de que sólo con el
impulso de la juventud podrá garantizarse un campo europeo competitivo, sostenible y lleno de oportunidades.
Participación española destacada
Una delegación española compuesta por más de veinte jóvenes agricultores y ganaderos, todos ellos participantes del certamen nacional de ASAJA, se
desplazó a Bruselas para representar el compromiso, la innovación y el talento de la nueva generación del campo español. Entre ellos se encontraban
nombres como Mónica Domínguez, ganadora de los Premios Nacionales Joven Agricultor 2025 de ASAJA, así como Nerea del Río,
Lucía Ortiz Montes y Aarón Vallines Gutiérrez, finalistas reconocidos por sus proyectos de transformación digital, eficiencia energética y compromiso
social.
La presencia de esta delegación cumple un doble objetivo: representar a España en el congreso europeo y poner rostro al magnífico trabajo que realizan los
jóvenes agricultores y ganaderos españoles.
Proyectos e innovación premiados
Durante el congreso se otorgaron varios reconocimientos que merecen atención:
• Ryan Portelli (Malta) ganó por una plataforma digital de gestión agrícola en tiempo real.
• Aleš Čadež (Eslovenia) fue premiado por un proyecto de producción láctea resiliente al clima, con energías renovables.
• Joana Vacas Freixa (Portugal) recibió galardón por su iniciativa de restauración y gestión del ecosistema dehesa montado.
Estos ejemplos refuerzan la tesis de que el futuro del campo pasa por combinar tecnología, sostenibilidad y talento joven.
España al frente del relevo generacional
La participación española adquiere especial relevancia en este marco: la ganadora nacional ASAJA 2025, Mónica Domínguez (Valdefuentes de Sangusín, Salamanca),
lidera un proyecto que integra ganadería extensiva, apicultura y agricultura sostenible, reconociendo que “una explotación tradicional puede
convertirse en referente integral de sostenibilidad, innovación y compromiso social”.
Asimismo, los proyectos de Nerea del Río (Palencia) y el dúo Lucía Ortiz Montes / Aarón Vallines Gutiérrez (Cantabria) subrayan que
los jóvenes españoles están a la vanguardia en digitalización y eficiencia energética del sector.
Un mensaje para la política agraria europea
La presencia y visibilidad de los jóvenes españoles en Bruselas no es anecdótica: refuerza un mensaje político clave. La agricultura europea necesita relevo,
talento, inversiones y normas que permitan ejercer la actividad con futuro. España muestra que, cuando se crean condiciones, los jóvenes responden. Como
subrayó el presidente de ASAJA, Pedro Barato, “si no hay rentabilidad, no habrá relevo; si no hay incentivos fiscales, acceso al agua y al crédito, no habrá
futuro”.
Hacia adelante
Este congreso marca un hito. Pero también plantea un reto para las instituciones nacionales y europeas: traducir estas voces jóvenes en políticas concretas,
apoyos reales y marcos regulatorios adecuados. La delegación española, con sus jóvenes innovadores, ha demostrado que no basta con reconocimiento: es
necesario apostar por ellos con recursos, confianza y oportunidades.
En definitiva: el futuro del campo europeo pasa también por España, y nuestros jóvenes agricultores y ganaderos están preparados para asumirlo.
Las plagas y enfermedades ya no son episodios puntuales: se repiten cada año y comprometen la continuidad de muchas explotaciones
ASAJA-ANDALUCÍA DEMANDA UN FONDO PERMANENTE DE CRISIS QUE EVITE SOLUCIONES IMPROVISADAS
ASAJA-Andalucía valora el esfuerzo inversor, pero reclama a la Junta la creación urgente de un fondo permanente de crisis ante el aumento anual de plagas
y enfermedades
ASAJA-Andalucía ha analizado en detalle el proyecto de Presupuestos de la Junta de Andalucía para 2026, con especial atención a las partidas destinadas a la
Consejería de Agricultura, Ganadería, Agua y Desarrollo Rural y a la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul,
por ser ambas decisivas para el presente y futuro del sector agrario, ganadero y forestal andaluz.
En su análisis, ASAJA-Andalucía reconoce el esfuerzo realizado en materia de inversión agraria, especialmente en agua, modernización y apoyo a los jóvenes, pero
insiste en que el presupuesto 2026 debe acompañarse de agilidad administrativa, estabilidad en las ayudas y una estructura financiera permanente que
permita afrontar crisis cada vez más frecuentes y severas.
El director general de ASAJA-Andalucía, Félix García de Leyaristy, que ha comparecido hoy ante la Comisión de Economía y Hacienda del Parlamento de
Andalucía para analizar el proyecto de Ley de Presupuestos de la Comunidad Autónoma para 2026, ha puesto de manifiesto que “las plagas y
enfermedades ya no son episodios puntuales: se repiten cada año y comprometen la continuidad de muchas explotaciones”; por lo que ha
instado a la Junta de Andalucía a contar con “un fondo estable y dotado, no soluciones improvisadas”.
La organización agraria valora que la Consejería de Agricultura vuelva a ser, un año más, la que mayor esfuerzo inversor concentra en el conjunto del
presupuesto andaluz. Para 2026 gestionará 1.915,9 millones de euros, un 1% más que en 2025, y 1.519 millones corresponden
exclusivamente a inversiones, lo que supone el 23,7% del total inversor de la Junta.
“El hecho de que casi uno de cada cuatro euros de inversión de toda la Junta recaiga en Agricultura demuestra el peso real del sector en Andalucía y
la prioridad que representa para el Gobierno autonómico”, destaca ASAJA-Andalucía.
Dentro de estas inversiones, las políticas de agua -clave para la viabilidad de miles de explotaciones- vuelven a ser las más relevantes, con
801 millones de euros, de los cuales 655 millones corresponden a actuaciones directas en materia hídrica y 136
millones a modernización de regadíos y aguas regeneradas.
ASAJA-Andalucía subraya también la importancia del refuerzo presupuestario de líneas estratégicas como son: la ayuda a jóvenes agricultores, con 97,5
millones y 2.166 nuevas incorporaciones previstas; la modernización de explotaciones, con 30,2 millones; la sanidad animal, con 24,9
millones; los seguros agrarios, con 16,6 millones, y ya con el nuevo sistema de descuento automático en la contratación, una reivindicación histórica
de ASAJA; la industria agroalimentaria, con 129 millones, incluyendo más de 4 millones para apoyo a la promoción exterior del sector.
La organización recuerda que en 2026 se contemplan 22,5 millones en ayudas excepcionales por daños en viñedo, olivar, pimiento y ganadería ovina y
caprina, pero advierte que “estas ayudas ya no pueden seguir concibiéndose como excepcionales”.
La cruz para la Consejería de Sostenibilidad
Frente al avance de Agricultura, ASAJA-Andalucía muestra su preocupación por la caída del 18,5% en los fondos disponibles para la
Consejería de Sostenibilidad respecto a 2025, tras agotarse el marco financiero anterior.
El recorte afecta especialmente al Programa 4.4.E de Gestión Forestal y Biodiversidad, que pierde 39% de su financiación, quedándose
en apenas 33,4 millones para la gestión sostenible de los montes, la prevención de incendios y la lucha contra plagas forestales.
Felix García de Leyaristy advierte que esta reducción coincide con un contexto de incremento histórico de incendios, plagas y enfermedades en montes
públicos y privados y recuerda que “sin inversiones estables en tratamientos selvícolas preventivos, el deterioro del medio forestal será cada vez más grave y más
costoso de revertir”.
Asimismo, la organización reclama que el aumento de fondos en Prevención y Calidad Ambiental (+15%) se traduzca en una verdadera
agilización de los procedimientos administrativos, especialmente en autorizaciones ambientales unificadas y evaluaciones ambientales, “cuya lentitud genera
bloqueo e inseguridad jurídica”.
Tras el análisis presupuestario, ASAJA-Andalucía plantea a la Junta cinco reclamaciones esenciales para garantizar la eficacia y la equidad del gasto
público en materia agraria, ganadera y forestal:
Además de la creación de un fondo permanente de crisis con fondos propios de la Junta, la petición más urgente y prioritaria para ASAJA-Andalucía; se
necesita una mayor simplificación administrativa real y efectiva, puesto que, pese a los avances, la burocracia sigue siendo “claramente insufrible”
para miles de explotaciones.
La ejecución ágil y completa de los fondos, especialmente en desarrollo rural y agroindustria. Una ejecución tardía o incompleta compromete
inversiones vitales. Junto a esto, es necesaria una fiscalidad más competitiva, para mantener la capacidad de inversión del sector; y por supuesto,
una mejor coordinación entre consejerías y organizaciones agrarias, imprescindible en materias transversales como agua, biodiversidad o sanidad
vegetal.
La organización recuerda que en 2026 se contemplan 22,5 millones en ayudas excepcionales por daños en viñedo, olivar, pimiento y ganadería ovina y
caprina, pero advierte que “estas ayudas ya no pueden seguir concibiéndose como excepcionales.
La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA) denuncia que la revisión presentada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, del
Marco Financiero Plurianual (MFP) 2028-2034 constituye un ejercicio de maquillaje político y un intento de engaño tanto al Parlamento Europeo como al conjunto
del sector agrario europeo.
Las modificaciones anunciadas no alteran de forma sustancial el fondo único ni la estructura financiera de la futura Política Agrícola Común (PAC), manteniendo
los recortes presupuestarios, la pérdida de autonomía y la concentración de poder en la Comisión Europea. Esta supuesta flexibilidad no satisface las
legítimas demandas del Parlamento ni de los Estados miembros, y se limita a una maniobra destinada a contener el malestar político sin ofrecer soluciones reales.
En el ámbito técnico y presupuestario, la introducción del denominado “Objetivo Rural”, que obliga a destinar al menos un 10 % de los recursos
a zonas rurales, se presenta como un avance, pero oculta un recorte estructural del 17,6 % en los pagos básicos de la PAC y una reducción del 40 % en
el fondo de desarrollo rural (NRPP). Los 40 millones de euros adicionales anunciados para programas LEADER e infraestructuras rurales resultan insuficientes
frente a la magnitud de los recortes acumulados. Asimismo, el traslado de determinados artículos del Reglamento de los Programas Nacionales y Regionales (PNR) al
Reglamento de Ejecución de la PAC, como las definiciones de agricultor activo, joven agricultor, agricultura ecológica o sistema de conocimiento e innovación agrícola,
no resuelve el problema de fondo ni garantiza autonomía ni control presupuestario real.
ASAJA advierte que esta propuesta perjudica gravemente a la agricultura y ganadería españolas, limitando la capacidad de inversión en desarrollo rural,
reduciendo los pagos directos y centralizando la toma de decisiones en los Estados miembros, en detrimento de las comunidades autónomas y de las
organizaciones agrarias. Aunque el reconocimiento de un “Objetivo Rural” pueda considerarse un gesto político, no puede sustituir los fondos de la PAC ni justificar
recortes estructurales. España, con su estructura territorial descentralizada y su fuerte representación regional, necesita garantías claras de participación efectiva
en la elaboración, ejecución y seguimiento de los futuros Planes Nacionales y Regionales.
ASAJA exige al Parlamento Europeo la aprobación inmediata de una resolución de urgencia que rechace de manera contundente la propuesta de la Comisión y marque una
posición firme en defensa del sector agrario. La organización advierte que el debate del próximo 12 de noviembre solo tendrá sentido si se traduce en medidas
concretas, y que sin una resolución firme y vinculante no se avanzará en la defensa real de la PAC ni del campo europeo. ASAJA insta a todos los eurodiputados
españoles y europeos a actuar con responsabilidad, pronunciarse públicamente contra el MFP 2028-2034 y votar en consecuencia.
Por último, ASAJA anuncia que el próximo 18 de diciembre el campo europeo se hará oír en Bruselas en una manifestación histórica, en la que
agricultores y ganaderos de toda Europa exigirán una PAC con presupuesto propio, objetivos claros y autonomía real. Asimismo, ASAJA exige al Gobierno de
España que vote en contra de la propuesta del MFP durante el Consejo Europeo del 18 de diciembre, defendiendo con determinación los intereses de la
agricultura y la ganadería españolas y oponiéndose a un modelo presupuestario que pone en riesgo la sostenibilidad y autonomía del sector.
La joven ganadera Mónica Domínguez García, de Valdefuentes de Sangusín (Salamanca), ha sido reconocida con el Premio Joven
Agricultor del Año 2025 que concede ASAJA en el marco del XI Congreso Joven Agricultor, celebrado en EXPO SAGRIS
(IFEMA Madrid).
Domínguez, que también ha recibido el Premio Compromiso Social, lidera el proyecto “Agricultura y apicultura sostenibles en Valdefuentes de
Sangusín”, un modelo que integra ganadería extensiva, apicultura y agricultura sostenible, combinando tradición, tecnología y respeto por
el medio ambiente. Su iniciativa ha sido valorada por el jurado “por convertir una explotación tradicional en un referente integral de sostenibilidad, innovación y
compromiso social, capaz de inspirar el relevo generacional”.
Mónica Domínguez será además la representante de España en el Congreso Europeo de Jóvenes Agricultores, que se celebrará el próximo 19 de
noviembre en Bruselas, donde presentará su proyecto ante jóvenes de toda Europa.
Otros premios entregados
El Premio al Mejor Proyecto de Eficiencia Energética y Tecnológica ha recaído en Nerea del Río, joven agricultora de
Robladillo de Ucieza (Palencia), por su iniciativa “Ovejas y ríos”, un modelo de ganadería semi-extensiva autosuficiente
que demuestra que la eficiencia energética también tiene rostro rural. El jurado ha destacado su capacidad para integrar innovación, sostenibilidad y bienestar animal.
En la categoría Mejor Proyecto Digital, los galardonados han sido Lucía Ortiz Montes y Aarón Vallines Gutiérrez,
jóvenes ganaderos de Barcenaciones y San Vicente de la Barquera (Cantabria), por su proyecto “Ganadería Ibiolimusin”, una explotación
tradicional transformada en referente de digitalización y sostenibilidad en el sector.
El Premio Compromiso Social también fue concedido a Mónica Domínguez, por integrar agricultura, apicultura y ganadería extensiva en
un modelo de equilibrio entre innovación, medio ambiente y desarrollo rural.
Finalistas de la XI edición
Durante la ceremonia, ASAJA entregó diplomas a los finalistas, seleccionados entre más de una treintena de proyectos procedentes de todas las comunidades
autónomas, reflejo del talento y la vitalidad del campo español.
Los finalistas de esta edición fueron:
• Mercedes López Rey, joven apicultora de Mora (Toledo), con el proyecto “Montes de Toledo”, ejemplo de apicultura moderna
y sostenible.
• José David Díaz Mohedano, agricultor de Córdoba, con “Inspira Rural”, iniciativa de recuperación de productos singulares
con identidad local.
• Elsa García Barbero, ganadera de Ávila, con “Campus Dehesa Viva”, un proyecto que combina ganadería, sostenibilidad y
educación ambiental.
• María del Rosario Anguita Higueras, de Los Villares (Jaén), con “Raíces Vivas en el Valle de Otíñar”, centrado en la
conservación de razas autóctonas y el turismo rural activo.
• Álvaro Martínez de las Peñas, agricultor de Valdelaguna (Madrid), por su finca de olivar ecológico y sostenible.
• Álvaro Mascort, citricultor de Valencia, con “Huerto de Santa Amelia”, ejemplo de mecanización y eficiencia hídrica.
• José Ramón Montoya, ganadero de Córdoba, con “Verdecer”, un sistema innovador de pastoreo que optimiza los recursos y
mejora la sostenibilidad del territorio.
Un reconocimiento al futuro del campo
El acto, presidido por Pedro Barato, presidente nacional de ASAJA, y la eurodiputada Carmen Crespo, se celebró tras la clausura del
Congreso Joven Agricultor, en el marco de EXPO SAGRIS.
Sobre los Premios Joven Agricultor ASAJA
Los Premios Joven Agricultor ASAJA cumplen once ediciones reconociendo el talento, la innovación y la sostenibilidad de jóvenes agricultores y
ganaderos de toda España. Estos galardones, patrocinados por Philip Morris España, Bayer y Semilla Certificada, forman parte del compromiso de ASAJA
con el relevo generacional y la visibilización del papel de los jóvenes en el medio rural.
La norma, pactada con UPA y Unión de Uniones, desoye las reivindicaciones de ASAJA y supone una nueva carga burocrática para los agricultores y ganaderos
El Gobierno ha aprobado el Real Decreto 1051/2022 sobre nutrición sostenible de los suelos agrarios, una norma pactada con UPA y Unión de Uniones que, según ASAJA,
desoye las reivindicaciones del sector y supone una nueva carga burocrática para agricultores y ganaderos.
El Real Decreto, publicado en el BOE, establece nuevas obligaciones en materia de fertilización, entre las que destaca la obligación de contar con un plan de
abonado a partir del 1 de enero de 2026 para las explotaciones en regadío cuyos cultivos se siembren o planten entre el 1 de marzo y el 30 de junio, y desde
el 1 de septiembre de 2026 para el resto.
Además, el registro mensual de todas las labores de fertilización en el cuaderno de explotación, ya sea en papel o en formato digital, también será
obligatorio desde el 1 de enero de 2026, con una serie de excepciones contempladas en la norma.
El asesoramiento técnico obligatorio en materia de fertilización será exigible un año después de esas fechas en las unidades de producción situadas
en zonas vulnerables a la contaminación por nitratos, y dos años más tarde en el resto de zonas.
Asimismo, se modifican los requisitos relativos a la aplicación de estiércoles en determinadas zonas donde no es posible realizarla de forma
localizada, salvo en parcelas de menos de una hectárea que no sean colindantes con otros recintos de la misma explotación. También se precisan los criterios sobre el
cómputo de los pastos comunales en la superficie total de las explotaciones.
ASAJA lamenta que el Ministerio de Agricultura haya ignorado las propuestas de simplificación planteadas por la organización, entre ellas la de
excluir de estas obligaciones a las explotaciones de regadío de hasta 15 hectáreas y a las de secano de hasta 30 hectáreas.
La organización agraria expresa además su preocupación por que esta norma abra la puerta a futuras inspecciones técnicas de abonadoras y aperos utilizados en
fertilización, una medida que considera injustificada, dado que la mayoría de las zonas agrícolas ya cumplen la normativa de zonas vulnerables por
contaminación de nitratos.
ASAJA también había solicitado suprimir la obligación de registrar la fertilización en un plazo máximo de un mes, por considerarla una
presión burocrática innecesaria. En este sentido, la organización propuso que la aplicación del Real Decreto se retrasara hasta que el
Ministerio publicara las guías de buenas prácticas en fertilización y pusiera en marcha un programa formativo para divulgarlas entre
los agricultores y ganaderos.
Entre otras demandas, ASAJA reclamó la reducción de la burocracia para las personas que suministran estiércoles a terceros, el reconocimiento oficial por parte de las
administraciones —central o autonómicas— de un programa informático gratuito que permita realizar los planes de abonado sin necesidad de contratar un asesor en
fertilización, y la supresión del actual régimen sancionador, que prevé la aplicación simultánea de hasta siete leyes, dos reales decretos y las normativas
autonómicas correspondientes, sin perjuicio de posibles responsabilidades civiles, penales, medioambientales o de otro orden.
ASAJA insiste en que el sector agrario ya cumple sobradamente los estándares medioambientales exigidos por la Unión Europea y considera que esta
nueva normativa no aporta soluciones reales, sino que incrementa los trámites, costes y cargas administrativas para los
profesionales del campo.
Pide al Parlamento Europeo rechazar el acuerdo con Marruecos por vulnerar el derecho internacional
ASAJA ha participado esta semana en el Grupo de Diálogo Civil sobre Frutas y Hortalizas y en el Grupo de Diálogo Civil sobre Aspectos Internacionales de la Comisión
Europea, donde ha mostrado su indignación por la forma en que la Comisión y los Estados miembros —especialmente España y Francia— han negociado la renovación por vía
exprés del acuerdo comercial con Marruecos.
Desde ASAJA se ha denunciado ante la Comisión Europea que esta renovación ignora los principios básicos de transparencia y respeto al derecho internacional, al tiempo
que reproduce los mismos errores que llevaron al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) a anular el acuerdo anterior. La organización advierte de que este
nuevo pacto no responde a las realidades actuales del comercio internacional, dejando de lado compromisos fundamentales como el cumplimiento del Acuerdo de París, la
Ley la Deforestación o las exigencias medioambientales y sociales que se imponen a los productores europeos.
Asimismo, ASAJA lamenta que no se incluyan mejoras en la coordinación de los controles fronterizos, lo que permitirá seguir detectando, con escasa eficacia, productos
tratados con fitosanitarios prohibidos en la Unión Europea. Tampoco se contempla ninguna garantía en materia laboral o de derechos sociales, generando una competencia
desleal para los agricultores europeos que sí cumplen con la normativa comunitaria. Esta situación afecta especialmente a los productores de España, Portugal, Italia,
Grecia y Francia, que comparten una estructura agraria similar y sufren directamente la entrada de productos de terceros países con menores exigencias normativas.
Según datos de la propia Comisión Europea, apenas el 0,0082 % de las importaciones son inspeccionadas en las aduanas, un nivel de control tan bajo que pone en
entredicho la seguridad alimentaria y la igualdad de condiciones en el mercado europeo.
La organización considera que lo realizado por la Comisión Europea es un ejercicio de equilibrismo político, que evita deliberadamente consultar al pueblo saharaui y
que, de forma cínica, utiliza fondos europeos para financiar la modernización de regadíos e infraestructuras agrícolas en los territorios ocupados, favoreciendo así
la producción y exportación de productos que se benefician injustamente de las preferencias arancelarias.
ASAJA recuerda que la propia Comisión Europea es consciente de que, en el pasado, Marruecos ha triangulado productos procedentes del Sáhara Occidental para
introducirlos dentro de los contingentes comerciales asignados, eludiendo así los aranceles y normas de origen.
Por todo ello, ASAJA reitera su rechazo total al acuerdo y llama al Parlamento Europeo y a los eurodiputados a rechazar frontalmente su ratificación, al considerar
que vulnera el principio de equidad, compromete la seguridad alimentaria europea y contradice las resoluciones internacionales sobre el estatus del Sáhara Occidental.
Estas plagas del cultivo del almendro no han sido incluidas en la convocatoria de ayudas de minimis anunciadas por la Dirección General de la Producción Agrícola y
Ganadera para distintos sectores por situaciones excepcionales, aun siendo declaradas oficialmente en Granada y ocasionado también graves pérdidas. Consideramos que se
produce una desigualdad de trato con nuestra provincia y exigimos que la Junta de Andalucía muestre la misma sensibilidad que ha mostrado con los demás cultivos acogidos a
las ayudas.
ASAJA GRANADA ha solicitado formalmente a la Secretaría General de Agricultura de la Junta de Andalucía que se incluyan las plagas de la avispilla del
almendro (Euritoma amygdali Enderlein) y el gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis) que afectan a la provincia de Granada en
las ayudas de minimis que la Dirección General de la Producción Agrícola y Ganadera anunció para finales de octubre o principios de noviembre con el
fin de paliar los daños ocasionados por plagas y enfermedades excepcionales en distintos sectores: el mildium en el viñedo, generalizado en toda Andalucía; el
algodoncillo en el olivar, en varios municipios de la provincia de Jaén; el thrips parvispinus en el pimiento en la zona de El Ejido (Almería) o la lengua azul
en el ovino.
Ambas plagas han sido declaradas oficialmente por la Dirección General de la Producción Agrícola y Ganadera: la de la avispilla del
almendro mediante Resolución del 15 de abril de 2025 y la del gusano cabezudo mediante dos resoluciones del 15 de septiembre de 2025 y 16 de
septiembre de 2025, respectivamente. En ellas se han establecido medidas fitosanitarias obligatorias y la posibilidad de tratamientos excepcionales en producción
ecológica sin penalización en las ayudas agroambientales de la PAC, con la exigencia de iniciar un nuevo periodo de conversión, todo lo cual no resulta suficiente ni
para atajar las plagas ni para compensar las pérdidas. Con respecto a la avispilla del almendro ha provocado pérdidas de más del 50% de la cosecha en las explotaciones
afectadas, en una superficie estimada de 5.000 hectáreas de los municipios de Orce, Galera, Cúllar y Huéscar. El gusano cabezudo, por su parte, muestra una expansión
creciente y está causando daños graves en la zona norte: Guadix, Baza, Huéscar y en la comarca de Alhama-Temple, donde algunos agricultores se han visto obligados
incluso a arrancar árboles debido a los daños irreversibles en los almendros.
Nuestra organización agraria ha reclamado, en concreto, que los agricultores afectados no queden excluidos en la próxima convocatoria de ayudas
de mínimis, especificando que, si por razones de tramitación o calendario esto no fuera posible que se contemplen en siguientes convocatorias. Consideramos que
se produce una desigualdad de trato y exigimos que la Junta de Andalucía actúe con la misma sensibilidad que ha mostrado con otros cultivos acogidos a las ayudas y
asegure, así, la viabilidad del cultivo del almendro en la provincia de Granada.
ASAJA exige al Gobierno de España que adopte la prórroga y defienda en Bruselas un aplazamiento indefinido, garantizando una transición justa y realista para
los agricultores En consecuencia, insta al Gobierno la revisión urgente del Real Decreto para establecer la nueva fecha de aplicación.
La asociación agraria celebra que la Comisión Europea haya aprobado, durante la última reunión del Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos (
SCoPAFF) sobre legislación fitofarmacéutica, la ampliación del plazo para la obligatoriedad del cuaderno de explotación digital para los
fitosanitarios. Esta medida, que se incorporará mediante la modificación del Reglamento de Ejecución (UE) 2023/564, permitirá a los Estados miembros
posponer la obligación del 1 de enero de 2026 al 1 de enero de 2027.
Esta decisión, confirmada verbalmente al Copa-Cogeca por la Comisión, supone una gran noticia para el sector agrario europeo y, en particular, para
el español. ASAJA subraya que este avance ha sido posible gracias al intenso trabajo de representación y presión llevado a cabo dentro de Copa-Cogeca,
donde ASAJA ostenta la vicepresidencia del Grupo de Trabajo de Sanidad Vegetal a través de Miguel Minguet.
Hace tan solo seis meses, la Comisión consideraba “poco factible” aprobar un retraso de un año en la entrada en vigor de esta obligación. Sin embargo,
la labor de lobby conjunta de Copa-Cogeca y ASAJA ha conseguido revertir esta postura, logrando que se introduzca una cláusula de flexibilidad que
proporciona seguridad jurídica y margen de adaptación a los agricultores profesionales de toda la Unión Europea.
Tras este resultado en el SCoPAFF, ASAJA exige al Gobierno de España que adopte formalmente esta prórroga y se acoja a la posibilidad de retrasar la
obligación hasta 2027. No obstante, la organización reclama un aplazamiento indefinido de la medida hasta que existan garantías reales de
transición, con condiciones adecuadas para su aplicación en el medio rural.
ASAJA advierte de que, a día de hoy, no todos los agricultores disponen de conexión a internet suficiente, especialmente en zonas rurales con brecha
digital, ni cuentan con el asesoramiento ni la formación necesarios, especialmente entre los agricultores de mayor edad. Además, la organización
recuerda que esta obligación no puede suponer una carga administrativa adicional para los productores.
Desde ASAJA indicamos que este es un paso muy importante para reducir la incertidumbre del sector sobre este asunto e igualmente debe ir seguido de un desarrollo
práctico del contenido de la reglamentación europea (rgto de ejecución 2023/564), que en el caso español se ha planteado con una carga administrativa compleja e
inasumible para las explotaciones (tipo de formato electrónico, plazos de comunicación de datos, etc) que se debe evitar de cara a su futura implementación.
Por último, ASAJA insta a las comunidades autónomas y a sus consejerías de Agricultura a presionar al Gobierno central para que haga oír la voz del campo
español y defienda esta posición a nivel comunitario.
ASAJA, Farm Europe y Eat Europe acogen con satisfacción el paso adelante para fortalecer la posición de los agricultores en la cadena de suministro
agroalimentaria y defender la transparencia y la protección de los consumidores, tras la adopción por parte del Parlamento Europeo del informe de la
eurodiputada Céline Imart, que modifica la reforma de la organización común de mercados única (OMC). Este informe es crucial dado que recoge
propuestas clave para reequilibrar el funcionamiento de la cadena de suministro alimentario y proteger mejor a los
agricultores de la UE, en el contexto de la reforma de la organización común de mercados (OCM).
Mediante la aprobación de este informe, el Parlamento Europeo adopta una postura decidida a favor del etiquetado, la transparencia en el
origen de los productos, la protección de los consumidores y la puesta en valor de las cooperativas por sus estándares justos. En el contexto actual, donde
ciertas prácticas comerciales difuminan las diferencias entre productos tradicionales de origen animal y sus alternativas vegetales o cultivadas en laboratorio, se
considera prioritaria la puesta en marcha de un marco normativo sólido y exhaustivo para salvaguardar las denominaciones de los productos cárnicos,
especialmente en lo referente a términos esenciales como «hamburguesa», «salchicha» y «filete», utilizados habitualmente de forma inadecuada en la comercialización de
imitaciones.
Es importante también la aprobación de la enmienda destinada a promover y mejorar el valor de los productos agrícolas europeos, dando prioridad a los productos
alimenticios y agrícolas originarios de la Unión, en particular los productos locales y de temporada, en los contratos públicos.
Pagos complementarios de crisis y condicionalidad
Por otro lado, ASAJA y el COPA- COGECA celebran que el Parlamento Europeo, tras las movilizaciones agrarias del año pasado, haya
rechazado la introducción de los nuevos pagos complementarios de crisis para los agricultores tras catástrofes naturales, fenómenos
climáticos adversos o catástrofes como nueva intervención en el marco de los pagos directos, sin financiación adicional. La reserva agrícola debe
seguir prestando apoyo a los agricultores que se vean afectados por estos acontecimientos. Lamentan, sin embargo, que no se haya eliminado la condicionalidad
social de la PAC, que supone una doble penalización. La política social sigue siendo competencia de los Estados miembros, con su propio
sistema de sanciones específico y fiable, y debe permanecer en ese nivel. ASAJA exige al Gobierno de España que elimine esa doble penalización.
Exige la desestimación de la declaración de Parque Natural o una revisión profunda que garantice la sostenibilidad social y económica del territorio. Desde
los inicios del proyecto en 2021, nos hemos manifestado en contra, dado que no aporta mejoras significativas a un territorio ya protegido como ZEC y Red Natura,
impone duras restricciones a la actividad agrícola y ganadera y no cuenta con el consenso social.
ASAJA GRANADA ha presentado dentro del plazo establecido que finalizó el pasado 3 de octubre, sus alegaciones al borrador preliminar del Plan de Ordenación
de los Recursos Naturales (PORN) de la Sierra de la Sagra, promovido por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Nuestra
organización comparte plenamente los objetivos de conservación del medio natural, pero considera que el texto sometido a información pública impone un marco
de restricciones excesivo y desproporcionado sobre la actividad agroganadera, que constituye la base económica, social y cultural de la comarca de Huéscar y
La Puebla de Don Fadrique. Esta posición en contra del proyecto la hemos manifestado desde que se inició el procedimiento administrativo, en el año 2021, sin variar
desde entonces nuestros argumentos.
El espacio, con unas 46.000 hectáreas —de las cuales el 75% son de propiedad privada—, ya cuenta desde 2015 con la figura de Zona Especial de Conservación (ZEC) e
integración en la Red Natura 2000, por lo que dispone de un nivel de protección ambiental elevado y suficiente. La conversión en Parque Natural
no aportaría mejoras sustanciales en materia de conservación, pero sí supondría una carga añadida de limitaciones administrativas y restricciones de
uso que comprometerían la continuidad de la actividad agraria y ganadera, así como el mantenimiento de la población en el territorio.
Es de reseñar que el borrador del Plan dedica un espacio mínimo a la caracterización del sector agrario —tan solo dos páginas de un documento de 169—,
sin reflejar su peso real en la configuración del paisaje y en el equilibrio ecológico. Tampoco se realiza una evaluación rigurosa del impacto socioeconómico que
estas medidas tendrían sobre los agricultores y ganaderos locales, ni se contemplan mecanismos de compensación. Esta falta de valoración evidencia
una carencia de enfoque integral y un claro desequilibrio entre los objetivos ambientales y los sociales.
El Plan incurre, además, en claras contradicciones internas: proclama objetivos de sostenibilidad, cohesión territorial y conservación del paisaje
mientras impone normas que comprometen directamente la continuidad del modo de vida rural; otorga mayor flexibilidad a usos turísticos que pueden generar una presión
ambiental considerable mientras se endurecen las condiciones de desarrollo agrario; se prohíben o limitan prácticas tradicionales que históricamente han contribuido a
la estabilidad del ecosistema, como la ganadería extensiva, las quemas controladas o el mantenimiento de bancales, sin ofrecer alternativas de manejo que permitan
mantener el equilibrio ecológico y cultural del entorno.
Por todo ello, solicitamos que se desestime la declaración de Parque Natural, al no aportar mejoras significativas a un territorio ya protegido e imponer
restricciones que afectarían negativamente a la actividad agroganadera y la sostenibilidad socioeconómica de la comarca, además de no contar con el consenso
social. Y, en caso de que el procedimiento continúe, que se revise profundamente el Plan para reconocer y valorar el papel del sector agrario y ganadero,
garantizar la compatibilidad de su actividad con la conservación ambiental, evaluar el impacto socioeconómico sobre la población local, simplificar cargas
administrativas y establecer un marco flexible de gestión basado en buenas prácticas consensuadas, incluyendo medidas de apoyo y compensación y la participación del
sector en la gestión del espacio protegido.
ASAJA expresa su firme oposición a los intentos de la Unión Europea de cerrar un nuevo acuerdo comercial con Marruecos que concede preferencias arancelarias a los
productos procedentes del Sáhara Occidental. La OPA advierte de que dicho pacto sienta un peligroso precedente, socava la equidad del mercado y pone en tela de juicio
el respeto de la UE por las resoluciones internacionales.
Una de las principales preocupaciones es el mecanismo de etiquetado propuesto, ya que la creación de un nuevo código o designación para los productos saharauis,
presentándolos como si fueran de origen marroquí, constituye un engaño para los consumidores y un acto de competencia desleal para los productores europeos. Este
sistema permite que las mercancías entren en el mercado de la UE sin pagar los aranceles legalmente exigibles. La organización pide un etiquetado de origen
obligatorio, claro y verificable, que garantice la plena trazabilidad y evite prácticas fraudulentas en las fronteras de la UE.
Más allá de las implicaciones comerciales, ASAJA recuerda que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictamina que el Sáhara Occidental es un territorio no
autónomo y jurídicamente distinto de Marruecos. Por lo tanto, ninguna inversión o flujo financiero puede sustituir el derecho del pueblo saharaui a determinar
libremente su propio futuro. Confundir el apoyo financiero con el consentimiento democrático representa un grave error político y jurídico.
Por lo tanto, instamos a las instituciones de la UE a que reconsideren el acuerdo en su forma actual y exigimos tanto la plena transparencia en el etiquetado de los
productos como el respeto de los derechos políticos y jurídicos del pueblo saharaui, de modo que la política comercial de la UE siga siendo coherente con los
principios de equidad, responsabilidad y primacía del Derecho internacional.
ASAJA GRANADA señala que a pesar de las buenas expectativas al inicio de campaña determinadas condiciones como heladas, lluvias tardías de primavera, olas de
calor o la incidencia localizada de la avispilla han influido en la merma de la cosecha prevista.
La cosecha de la almendra en la provincia de Granada, iniciada a finales de agosto entra en su última fase y concluirá entre finales de septiembre y principios de
octubre. La campaña arrancó con buenas expectativas registrándose rendimientos de hasta 1.000 kilos/ha en las explotaciones más productivas y en torno a 600 kilos/ha
de media en la zona norte (Guadix, Baza y Húescar), la de mayor superficie de almendros y volumen. Sin embargo, en las zonas altas como Alhama y en el sur de la
provincia, Valle de Lecrín, Nigüelas, Dúrcal y Padul, la cosecha ya se preveía media-baja.
Las estimaciones iniciales apuntaban a una producción superior a las 35.000 toneladas de almendra en cáscara (10.500 toneladas en pepita), una cifra cercana a la
media registrada entre 2020 y 2023. Finalmente, la campaña podría cerrar en niveles próximos a las 28.394 toneladas de 2024 (equivalentes a unas 8.500 toneladas en
pepita) o incluso por debajo. Entre los factores condicionantes en la merma de la cosecha inicial prevista destacan las heladas, las lluvias tardías de primavera que
lavaron la flor, las olas de calor y la incidencia localizada de la avispilla del almendro.
En el plano económico, los precios están ofreciendo cierto alivio a los productores, situándose en una horquilla de entre 5 y 6 euros por kilo. La diferencia entre la
almendra convencional y la ecológica ha sido mínima en esta campaña.
La plaga de la avispilla del almendro
El Servicio de Sanidad Vegetal alertó en abril de 2024 de la presencia de la avispilla del almendro en la provincia de Granada. Un año después, la Junta de Andalucía
la declaró plaga oficialmente mediante resolución publicada en el BOJA el 15 de abril de 2025, estableciendo medidas fitosanitarias de obligado cumplimiento.
La plaga se ha localizado en un área de influencia de unas 5.000 hectáreas en los municipios de Orce y Huéscar, aunque las pérdidas directas se concentran solo en
unas 2.000 hectáreas. En estas parcelas, el daño es muy elevado, con pérdidas que oscilan entre el 60% y el 90% de la cosecha. El insecto vector afortunadamente no se
ha expandido de forma generalizada porque presenta una capacidad de dispersión territorial limitada y no incide por igual en todas las variedades, concentrándose en
aquellas de cáscara blanda y brotación tardía.
La estrategia de control se basa fundamentalmente en medidas preventivas como la destrucción de frutos dañados que permanecen en la copa o en el suelo tras la cosecha,
la limpieza de equipos de recolección y almacenamiento o la restricción o prohibición del traslado de almendras y mondas desde zonas infestadas, además de la
aplicación de determinados productos fitosanitarios autorizados por el MAPA. En producciones ecológicas se emplean piretrinas naturales y aceite de parafina, mientras
que, en convencional, se emplean materias activas como lambda cihalotrin y spirotetramat.
ASAJA GRANADA advierte, no obstante, de que los productos autorizados en ecológico no resultan suficientemente eficaces y con respecto a los productos fitosanitarios
convencionales que sería necesario autorizar también su uso en la campaña 2026. Por otro lado, plantea a la Administración autonómica que en las parcelas en ecológico
afectadas se puedan utilizar excepcionalmente materias activas convencionales posibilitando que los beneficiarios sigan cobrando las ayudas agroambientales de la PAC,
aunque suponga de facto la salida de la vía ecológica en el mercado y someterse a un nuevo periodo de conversión.
Por último, subraya que los agricultores están cumpliendo con las medidas de control obligatorias, al ser los primeros interesados en frenar la plaga y proteger sus
plantaciones, y recuerda que la responsabilidad no recae únicamente en los productores reclamando a la Administración que actúe también sobre los almendros situados
en zonas de dominio público, como cunetas y caminos, que son de su competencia y pueden convertirse en reservorios de la avispilla si no se tratan adecuadamente.
La sede de la Confederación de Empresarios acogió ayer la Jornada organizada por ASAJA Granada bajo el título “¿Las ETT: una solución para la contratación
de trabajadores del campo?”, un encuentro que tuvo como objetivo ofrecer a los agricultores una posible vía de solución al grave problema de la falta de
mano de obra en las campañas de recolección, empezando por la más inmediata y de mayor importancia en la provincia, como es la de la aceituna.
El presidente de ASAJA GRANADA, José Hita Castro, y el secretario general, Manuel del Pino López, abrieron el acto recordando las
dificultades de los sistemas tradicionales de contratación: las bolsas del paro, con demandantes que en muchos casos rechazan trabajar en el campo; la contratación en
origen, con trámites burocráticos y altos costes y los recursos propios de los agricultores con cuadrillas de campañas anteriores o búsquedas particulares que resultan
cada vez más inseguras e insuficientes porque no siempre garantizan la disponibilidad de trabajadores ni la continuidad necesaria para afrontar campañas completas.
A continuación, intervinieron los representantes de Adecco, Randstad y Manpower, tres de las principales empresas
de trabajo temporal con división agro e implantación en todo el territorio nacional.
El director de la Delegación en Granada de ADECCO, José Antonio Puertas, recalcó que las ETT son un complemento a la
contratación que da soporte al agricultor, pero que no lo sustituye al 100% en cuanto a la responsabilidad legal y explicó que los llamados “contratos de puesta a
disposición” de las ETT están consolidados en Murcia o en provincias como Huelva, aunque apenas se emplean en Granada. Su fuerte reside en la bolsa de trabajadores
residentes que van desplazando entre regiones según la actividad. Subrayó el valor añadido que aportan estos contratos a través de equipos especializados, formación
previa y proyectos innovadores, como su programa VIPO, que enseña tareas agrícolas con realidad virtual a los trabajadores con el fin de atraer a los jóvenes al
campo.
Desde RANDSTAD, Eva Miquel, directora de Zona de Andalucía Oriental y Baleares, incidió, asimismo, en el concepto de
riesgo compartido entre ETT y agricultor, remarcando que la empresa agraria debe informar bien y asumir sus responsabilidades. Su apuesta es captar sobre todo el
talento local y cercano y para ello, explicó, utilizan todos los canales posibles —redes sociales, ferias, escuelas o plazas de pueblos—. Además, complementan su
oferta con servicio de asesoramiento, prevención de riesgos y herramientas digitales que permiten gestionar contratos y altas en la nube con total agilidad.
Por su parte, Ángel Cabezuelo, Branch Manager de la Oficina de Málaga de MANPOWER, defendió que las ETT ofrecen soluciones
a los grandes retos estructurales del sector, como la temporalidad, el absentismo, la dificultad de encontrar perfiles o el relevo generacional. Recalcó que la
relación con el empresario es mercantil y triangular —ETT, empresa agraria y trabajador—, en la que la dirección corresponde siempre al agricultor. Y subrayó, ante
todo, que no son una empresa de servicios ni una entidad financiera, sino un socio en recursos humanos que aporta selección, formación, tecnología y flexibilidad,
siempre con respaldo jurídico.
Con esta jornada, ASAJA GRANADA ha querido abrir un espacio de reflexión y dar a conocer alternativas que, sin ser definitivas, aportan herramientas inmediatas para
aliviar la falta estructural de mano de obra que cada año amenaza el desarrollo de las campañas agrícolas. Las tres ETT coincidieron en señalar que no son la
solución total a la falta de mano de obra, pero que sí pueden ser una parte importante. Todas defendieron la idea del riesgo compartido, el valor de las garantías
jurídicas que ofrecen, el control del absentismo y la formación del trabajador, así como el uso de las tecnologías en su quehacer.
ASAJA ha valorado positivamente que los grupos parlamentarios hayan votado en contra de la propuesta de reducción de la jornada laboral, una medida que la
organización siempre ha considerado inviable para el sector agrario.
“El campo no depende de horarios fijos, sino de factores naturales como el clima, el ciclo de los cultivos o el cuidado de los animales. Imponer una norma
rígida desde los despachos sería un duro golpe para agricultores y ganaderos”, ha explicado Juan José Álvarez Alcalde, secretario de Organización de
ASAJA.
Desde ASAJA se subraya que esta medida incrementaría los costes laborales en un sector ya asfixiado por las subidas del SMI, las
cotizaciones sociales, la burocracia y las exigencias medioambientales. Además, obligaría a contratar más personal
en un momento en el que ya resulta muy difícil encontrar mano de obra disponible para el campo.
ASAJA insiste en que deben ser los convenios colectivos los que definan, con flexibilidad y conocimiento de la actividad, las condiciones laborales
en el medio rural. De lo contrario, se estaría legislando de espaldas al mundo agrario, con graves consecuencias para la viabilidad de miles
de explotaciones familiares y para la competitividad del sector productor español.
“Estamos ante una medida que no tiene en cuenta la realidad del campo y que también acabaría repercutiendo en el consumidor, al aumentar los costes de
producción y los precios”, ha advertido Juan José Álvarez.
Cómo fue la votación en el Congreso
El miércoles 10 de septiembre, el Congreso de los Diputados rechazó el proyecto de ley para reducir la jornada laboral impulsado por
el Ministerio de Trabajo.
Junts, PP y Vox sumaron sus votos para sacar adelante las enmiendas a la totalidad, lo que supuso un duro golpe para la
vicepresidenta Yolanda Díaz y para el PSOE, que respaldaba la medida.
Con este resultado, la tramitación de la ley quedó frenada en seco, dejando en suspenso la propuesta de reducir progresivamente la jornada laboral a 37,5
horas semanales.
La ejecutiva de la OPA reclama más más apoyo a la PAC, un plan de choque contra los costes de producción y medidas urgentes frente a los incendios, la sequía
y la competencia desleal en frontera
El Comité Ejecutivo de ASAJA, encabezado por su presidente, Pedro Barato, se reunió el pasado 11 de septiembre con el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación,
Luis Planas, y su equipo, para analizar las principales prioridades de agricultores y ganaderos españoles para los próximos meses, con especial atención a la
reforma de la PAC y al Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea.
En el encuentro ASAJA trasladó una batería de propuestas y reclamaciones que considera prioritarias para garantizar la viabilidad del campo español en los próximos
meses.
• Incendios forestales. La organización reclamó la declaración inmediata de “zonas catastróficas” en las áreas afectadas, junto a un
paquete de ayudas directas, fiscales y líneas de crédito para agricultores y ganaderos que han sufrido pérdidas.
• Política Agraria Común (PAC). ASAJA expresó su rechazo al recorte presupuestario y a lo que considera una renacionalización
encubierta de la política agraria. La organización defendió mantener los dos pilares, reforzar la financiación comunitaria y simplificar los trámites burocráticos.
Igualmente expresó su rechazo al techo de ayudas y a los pagos regresivos en la futura PAC por ir en contra del modelo profesional que defendemos.
• Celebración de la postura del Ministerio. ASAJA valoró positivamente que el ministerio, con su titular a la cabeza, se oponga a la
actual propuesta del Marco Financiero Plurianual —que, según cálculos oficiales, podría suponer un recorte del 20 %— y a la propuesta de la futura PAC, cuestionada
tanto en la forma como en el contenido.
• OCM y sectores. La organización apoyó las enmiendas aprobadas en el Parlamento Europeo para reforzar la posición de los agricultores
e insistió en la necesidad de medidas urgentes para la ganadería, el vino y el cereal, con especial atención a la sanidad animal y al sobrecoste de los insumos.
• Costes de producción. ASAJA reclamó la puesta en marcha de un plan de choque que amortigüe el impacto de la subida del SMI, la
energía, los fertilizantes y la maquinaria, factores que asfixian las cuentas de las explotaciones.
• Agua. La organización pidió una apuesta política firme por nuevas infraestructuras hidráulicas, el impulso al regadío y el desarrollo
de una Estrategia de Resiliencia Hídrica que garantice suministro en periodos de sequía.
• Cuestiones horizontales. Se subrayó la necesidad de facilitar el relevo generacional con mayores apoyos económicos, garantizar el
acceso a fitosanitarios eficaces y avanzar en el desarrollo de Nuevas Técnicas Genómicas.
• Comercio internacional. ASAJA mostró su rechazo a los acuerdos con Mercosur, Estados Unidos, Ucrania y Moldavia, al entender que
generan competencia desleal frente a producciones que no cumplen los estándares europeos. Exigió, además, reforzar los controles en frontera y asegurar la
reciprocidad normativa en materia de seguridad alimentaria.
• POSEI. La organización reclamó el cumplimiento de los pagos pendientes y la garantía de los fondos destinados a los productores de
Canarias en el marco del programa específico para las regiones ultraperiféricas.
Compromiso de ASAJA
La directiva de ASAJA recordó que seguirá defendiendo con firmeza a los agricultores y ganaderos españoles en todos los foros, exigiendo que las políticas públicas se
adapten a la realidad del campo y garanticen la viabilidad de las explotaciones. ASAJA remarcó que está al servicio de sus asociados para proteger sus intereses,
impulsar el relevo generacional y asegurar un futuro competitivo y sostenible para la agricultura y la ganadería de nuestro país.
ASAJA considera que la aplicación provisional del acuerdo comercial con Mercosur por parte de la Comisión Europea es una maniobra para ocultar el fracaso del marco
transatlántico con Estados Unidos. Según Pedro Barato, presidente de ASAJA Nacional, la capital europea intenta desviar la atención cerrando deprisa y de manera
unilateral un acuerdo que lleva más de 25 años bloqueado.
La organización agraria denuncia que esta fórmula supone una usurpación de las competencias del Consejo, el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales. Al
separar la parte comercial, que la Comisión aplica de inmediato, de la parte política, se deja en suspenso lo único positivo del acuerdo: la obligación de cumplir con
los compromisos climáticos de París, la normativa contra la deforestación o las reglas de carbono en frontera. “De esta manera nos quedamos con un acuerdo puramente
comercial que hace imposible competir con los modelos productivos de Mercosur. Sin garantías políticas y ambientales, los agricultores y ganaderos europeos estamos en
clara desventaja”, ha advertido Pedro Barato.
Para ASAJA, la Comisión ha optado por sacrificar la agricultura europea en aras de un rédito político inmediato. El acuerdo con Mercosur se utiliza como cortina de
humo para tapar la debilidad del nuevo marco transatlántico con Estados Unidos, un pacto que nació desequilibrado y que ha provocado duras críticas tanto en el
Parlamento como en los Estados miembros. El procedimiento exprés impuesto por Bruselas vacía de contenido el control democrático y erosiona la legitimidad de los
acuerdos internacionales.
La parte política del tratado, que contemplaba cláusulas de condicionalidad vinculadas al respeto de los compromisos climáticos, al reglamento de deforestación o al
ajuste en frontera por carbono, queda en cuarentena, perdiéndose cualquier herramienta para garantizar una mínima equiparación de normas ambientales y sociales entre
Europa y los países del Mercosur. “Si ya era difícil competir con unas reglas parecidas, aunque no idénticas, ahora será literalmente imposible acercarse a los
modelos productivos de Mercosur”, señaló Barato. “El campo europeo no puede asumir una liberalización que solo favorece a terceros países y que desprecia los
esfuerzos de sostenibilidad, bienestar animal y calidad alimentaria que exigimos en la Unión Europea”.
Este movimiento se suma a una serie de decisiones que relegan al sector agrario a un segundo plano: los recortes presupuestarios en el marco financiero, el
debilitamiento de la PAC y las concesiones unilaterales en otros acuerdos internacionales. La suma de estas medidas pone en jaque la rentabilidad de millones de
explotaciones en España y en toda Europa.
ASAJA insta al Gobierno de España y a las instituciones comunitarias a detener este procedimiento, devolver al Parlamento Europeo, al Consejo y a los parlamentos
nacionales de los 27 países, el papel que les corresponde en la ratificación de tratados internacionales, e incluir salvaguardias reales que protejan al campo
europeo, a los consumidores y a un modelo productivo que garantiza la seguridad alimentaria y la sostenibilidad.
A la espera de la ratificación del Reglamento por parte de la Unión Europea, ASAJA advierte que seguirá de cerca la letra pequeña del acuerdo y no tolerará
cambios en normas de bienestar animal, sanitarias y fitosanitarias que pongan en riesgo al consumidor europeo.
La Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) participó, el pasado 27 de agosto, en la reunión del grupo de trabajo sobre aranceles de productos
agroalimentarios celebrada en la sede del Ministerio de Economía y presidida por el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, junto al
ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas. En el encuentro estuvieron representados todos los sectores agroalimentarios afectados por el reciente
acuerdo comercial alcanzado entre la Unión Europea y Estados Unidos.
ASAJA ha reiterado que este pacto es un “acuerdo negativo” para los agricultores y ganaderos europeos, que vuelven a ser la moneda de cambio en
negociaciones internacionales donde otros sectores salen favorecidos. La organización agraria reclamó que, mientras no se apruebe el Reglamento definitivo, se tengan
en cuenta a los sectores más sensibles tanto en este como en futuros acuerdos comerciales.
Petición de compensaciones en la UE y en España
ASAJA exigió que la Comisión Europea, competente en materia de acuerdos comerciales, establezca un paquete de ayudas compensatorias
que mitigue las distorsiones de mercado y las pérdidas derivadas de este acuerdo. Asimismo, instó al Gobierno de España a poner en marcha
ayudas de Estado específicas para agricultores y ganaderos, siguiendo el ejemplo de otros países europeos como Polonia, que durante el conflicto
entre Rusia y Ucrania aplicó ayudas.
Como único elemento favorable, ASAJA ha reconocido que, hasta que el reglamento no sea aprobado, el sector gana en seguridad jurídica, lo que permite
cierta previsibilidad en el corto plazo. Sin embargo, insistió en que el balance global es muy negativo y que continuará con sus reivindicaciones.
ASAJA subrayó que la situación actual exige medidas urgentes y valientes, tanto a nivel comunitario como nacional, para proteger a los agricultores y
ganaderos. De no adoptarse compensaciones suficientes, el campo español se verá abocado a una pérdida de competitividad insostenible.
La organización concluyó que los productores no pueden seguir siendo los sacrificados en cada negociación internacional y que es hora de situar al sector agrario en
el centro de la política comercial europea.
La futura PAC presentada por la Comisión Europea el pasado 16 de julio supondrá un duro golpe para Granada, con un recorte del 22% que dejaría sin 30 millones
de euros anuales en ayudas directas a sus agricultores y ganaderos. En una provincia marcada por la escasez de lluvias, la difícil orografía y la falta de relevo
generacional, la propuesta amenaza la supervivencia de sectores clave como el olivar tradicional, el almendro o la ganadería extensiva. Además, la fusión prevista de
fondos del primer y segundo pilar obligaría al campo a competir con otros sectores por los mismos recursos, debilitando la cohesión rural y poniendo en riesgo la
soberanía alimentaria.
ASAJA Granada lanza una seria advertencia ante la propuesta de reforma de la Política Agraria Común (PAC) presentada por la Comisión Europea el pasado 16 de julio en
Bruselas, al considerar que, de salir adelante, supondría un varapalo insostenible para la agricultura y la ganadería de la provincia.
El recorte planteado por Bruselas —una reducción entorno al 22% del presupuesto comunitario de la PAC, que pasaría de 387.000 millones de euros a 302.000— tendría un
impacto devastador sobre el sector agrario andaluz, y en particular sobre Granada, que perdería alrededor de 30 millones de euros anuales solo en
ayudas directas (primer pilar) a las que se podrían sumar otras pérdidas en ayudas de desarrollo rural (segundo pilar). Actualmente, más de 30.000 agricultores y
ganaderos granadinos reciben 131 millones de euros al año en el marco de la PAC 2022-2027 solo dentro del primer pilar. Con este nuevo escenario, se daría un nuevo
paso atrás tras el recorte del 20% ya aplicado en la reforma anterior, lo que acumularía una pérdida de más del 40% en una década.
La situación es especialmente preocupante para una provincia como Granada que arrastra importantes limitaciones estructurales como la escasez de lluvias, dificultades
orográficas o recursos hídricos limitados que la sitúan en clara desventaja competitiva, a lo que se añaden otros factores como la falta de mano de obra en campañas
clave como la aceituna o el espárrago y los cada vez más elevados costes de producción. Sectores estratégicos como el olivar tradicional, el almendro, los
cereales de secano y la ganadería extensiva quedarían gravemente afectados especialmente en comarcas como el norte de la provincia, Los Montes, Alhama-Temple,
La Vega o La Alpujarra. donde constituyen uno de los pilares económicos y sociales.
Otro aspecto alarmante de la propuesta es la exclusión de los agricultores jubilados del sistema de ayudas, una medida que aceleraría el abandono de
tierras, en una provincia donde más del 40% de los titulares de explotaciones tienen más de 65 años. Esta decisión pone en jaque el relevo generacional y la
continuidad de miles de explotaciones familiares.
A todo ello se suma un rediseño del presupuesto que elimina el epígrafe propio de la PAC, integrándola en un fondo único multisectorial junto con
otros instrumentos de desarrollo rural (se pretende la fusión del primer y segundo pilar), que no solo reduce el peso específico del sector agrario dentro del
presupuesto europeo, sino que obliga a la agricultura y la ganadería a competir con otros sectores por los mismos recursos generando tensiones
innecesarias. También pone en riesgo líneas de apoyo como las destinadas a la modernización de explotaciones, la mejora de regadíos o la
incorporación de jóvenes, pilares básicos para la sostenibilidad y el futuro del medio rural.
Desde ASAJA Granada rechazamos de plano esta orientación que debilita la PAC como política estratégica, reduce su capacidad para garantizar una
alimentación segura, asequible y sostenible y aleja a Europa de los principios de cohesión territorial, equilibrio rural y soberanía alimentaria. Y los efectos no se
limitarían al medio rural, también los consumidores saldrán perjudicados, al encarecerse la cesta de la compra, perder acceso a productos frescos, locales y de
calidad, y aumentar la dependencia alimentaria de terceros países.
Por todo ello, exigimos al Gobierno de España y a la Junta de Andalucía que actúen con responsabilidad y firmeza para frenar esta propuesta descabellada. La nueva PAC
debe construirse de forma consensuada, teniendo en cuenta la realidad y las particularidades de cada región. No podemos permitir que decisiones tomadas desde Bruselas
de espaldas al territorio condenen a la desaparición a miles de agricultores y ganaderos que hoy sostienen nuestras comarcas rurales.
Queda tiempo para negociar, pero la propuesta de la Comisión debe ser reconsiderada. ASAJA GRANADA luchará para defender una PAC fuerte, justa y adaptada a las
necesidades de nuestra provincia. El futuro del campo granadino está en juego.
ASAJA GRANADA ha protagonizado hoy jueves 24 de julio una acción de protesta para denunciar la crítica situación que atraviesa el cultivo del cereal en la
provincia y hacer un llamamiento a la sociedad y a las administraciones para que no den la espalda a un cultivo que da vida, empleo y futuro a nuestros pueblos. Las
pérdidas esta campaña suman 30 millones de euros. Además, se hizo advertencia de la amenaza que supone el nuevo modelo de la PAC que plantea la Comisión Europea a
partir de 2028, con recortes presupuestarios previstos del 20% y un fondo único a discreción de los Estados miembro que supondría la renacionalización de la PAC y la
pérdida de la soberanía alimentaria en Europa.
La ciudadanía granadina ha respaldado la acción reivindicativa organizada por ASAJA GRANADA este jueves 24 de julio en Puerta Real,
para exigir soluciones urgentes ante la grave situación que atraviesa el cultivo del cereal en la provincia, uno de los pilares de la agricultura tradicional
granadina, arrinconado por la baja rentabilidad, el aumento de costes y la falta de apoyo institucional. Durante la jornada se instaló una mesa
informativa, se repartió un manifiesto y se recogieron firmas de apoyo de la población. La lectura del manifiesto se escuchó por altavoz
mientras los organizadores, ataviados con camisetas con el lema “Donde hay cereal hay campo, donde hay campo hay futuro”, explicaban a los viandantes
las causas de esta movilización.
Los datos hablan por sí solos. El precio medio que recibe el agricultor apenas alcanza los 0,19 €/kilo, el mismo que hace 40 años, mientras que los
costes de producción ascienden a 760 €/ha, incluyendo semillas, abonos, combustible, maquinaria, mano de obra, etc., bajo amenaza de nuevos
aumentos en los costes, especialmente por el encarecimiento de los fertilizantes, debido a los aranceles sobre productos procedentes de Rusia
y Bielorrusia, el incremento de la demanda global, el alza energética y los problemas logísticos.
Para cubrir gastos y obtener beneficios, el agricultor debería cobrar al menos 0,22 €/kilo con unos rendimientos mínimos de 3.500 euros/has. Pero la
realidad es que, a pesar de que este año se ha incrementado la cosecha en la provincia, superando previsiblemente las 150.000 toneladas (frente a las 93.999 del año
pasado) los rendimientos medios han bajado a 2.500 kilos/ha, lo que agrava aún más la situación económica de los productores. Además, la campaña 2024/2025 está
marcada por la irregularidad: en una misma comarca, como Iznalloz, Darro o Montejícar, puede haber parcelas con rendimientos de 3.500 a 4.000 kilos/ha y otras
colindantes que no alcanzan los 2.000 kilos/ha. En otras zonas, como Pedro Martínez, la situación es incluso peor, con 1.500 kilos/ha y menos aún. La escasez de agua
y las olas de calor han hecho estragos. Se trabaja a pérdidas y el cultivo del cereal es hoy una ruina. En esta campaña estimamos que esas pérdidas alcanzarán
los 25,5 millones de euros solo en gastos de producción que no se han podido cubrir, a lo que se sumarían los gastos en el mantenimiento de los barbechos que no se
han sembrado, es decir, 4,5 millones más. Total: 30 millones de euros de pérdidas.
En paralelo, el cultivo del cereal se va abandonando progresivamente en favor de otros más rentables como el almendro o el olivar. En los últimos 20
años, la superficie de cultivos COP de cereal en Granada ha disminuido un 20% siguiendo la misma tendencia que en España y solo en años con buenas previsiones
de lluvia se mantienen las siembras en una media de 80.000 has.
Se destacó, además, que el cereal no es solo un cultivo económico, sino un componente esencial del paisaje rural granadino, un
refugio para la biodiversidad, un sostenedor de la ganadería extensiva de ovino y caprino y una herramienta de cohesión
social y territorial. Su desaparición supondría un daño irreversible para los ecosistemas, la economía rural y el futuro del campo. Ante esta situación
crítica, ASAJA GRANADA exige a las administraciones:
• Control efectivo de las importaciones de cereal, garantizando la trazabilidad y condiciones de producción similares a las exigidas
dentro de la Unión Europea.
• Compensaciones directas a los productores por el incremento desproporcionado de los costes, especialmente aquellos derivados de los aranceles
sobre fertilizantes.
• Un tratamiento específico en la nueva Política Agraria Común (PAC), con ayudas directas al cereal que reconozcan su valor ambiental,
estratégico y social, por su papel en:
o La conservación de aves esteparias.
o El mantenimiento de la ganadería extensiva.
o La cohesión territorial y la sostenibilidad del medio rural.
ASAJA Granada, en definitiva, hizo un llamamiento a toda la sociedad y a las administraciones para que no den la espalda a un cultivo que da
vida, empleo y futuro a nuestros pueblos.
Amenaza a la PAC y al modelo alimentario europeo
ASAJA GRANADA también ha querido informar sobre una amenaza adicional que pone en riesgo el modelo agrario europeo. Se trata de la propuesta
presentada el pasado 16 de julio por la Comisión Europea para el nuevo presupuesto de la UE, que plantea un recorte del 22 % en los fondos destinados
a agricultura y ganadería a partir de 2028. Esta propuesta implicaría que la PAC dejaría de ser un pilar independiente, para integrarse en un fondo
único multisectorial gestionado por cada Estado miembro, lo que supondría una renacionalización de las políticas agrarias, rompiendo la
cohesión del modelo europeo y del mercado común.
Desde ASAJA GRANADA se advierte que este cambio no solo afectará a los profesionales del campo, provocando una drástica pérdida de rentabilidad y el cierre de
muchas explotaciones, sino que también afectará directamente a los ciudadanos, que verán incrementados los precios de los alimentos,
sufrirán inflación alimentaria y perderán acceso a productos frescos y asequibles. La PAC dejaría de garantizar un modelo de alimentación seguro, sano y justo
para todos, debilitando además la soberanía alimentaria europea.
La Comisión Europea presentará una propuesta de Marco Financiero Plurianual (MFP) y con ella, la disolución de la Política Agraria Común
(PAC) tal y como la conocemos. En lugar de una política común, con presupuesto propio y en la que el Parlamento Europeo tiene voz, la Comisión propone
integrarla en un fondo único multisectorial, gestionado bilateralmente entre Bruselas y los Estados. Von der Leyen, “quiere enterrar la PAC”,
una decisión política sin precedentes que pone en peligro la soberanía alimentaria de Europa y rompe el vínculo entre el campo y los ciudadanos. Los agricultores y
ganaderos no somos el problema, sino la solución. Por ello, ASAJA se ha manifestado en Bruselas, el 16 de julio, frente al Parlamento
Europeo, junto a miles de agricultores y representantes de toda Europa, en una movilización organizada por COPA- COGECA y FWA (organizaciones valonas
y francófonas).
“La presidenta Von der Leyen ha decidido dejar al campo fuera del proyecto europeo. Convertir la PAC en un apéndice presupuestario es desarmar a la UE en uno de sus
pilares: el de alimentarse a sí misma”, ha declarado Pedro Barato, presidente nacional de ASAJA y vicepresidente del COPA.
Por su parte, el secretario general de ASAJA GRANADA, Manuel del Pino López, señala que: “Europa no puede permitirse mirar a otro lado ante las
dificultades que enfrentan los territorios donde producir alimentos o mantener la ganadería es un acto de resistencia. La aridez creciente, la escasa pluviometría,
la falta de infraestructuras hidráulicas, la escasez de mano de obra o la baja rentabilidad de cultivos como el cereal o el olivar tradicional, unidos a la ausencia
de relevo generacional, están poniendo en jaque la viabilidad del medio rural. Por ello, es imprescindible que la Política Agraria Común (PAC) aplique un enfoque
diferenciado que reconozca estas realidades. El reto no es solo productivo, sino también ambiental y social: está en juego la sostenibilidad de nuestros ecosistemas
y del modelo agrario europeo.”
Sin presupuesto no hay seguridad
Desde ASAJA suscribimos plenamente las dos grandes líneas de denuncia de COPA - COGECA:
• El recorte presupuestario es inaceptable. En un momento de inestabilidad geopolítica, presión arancelaria y creciente inseguridad alimentaria,
la Comisión no puede recortar el presupuesto agrario. La PAC no es una ayuda al agricultor y al ganadero, es una garantía para el
consumidor: alimentos seguros, sostenibles y asequibles.
• La nueva estructura liquida la cohesión. Integrar la PAC en un fondo común rompe la unidad del modelo europeo y del mercado común.
Ya no habrá política común, ni Parlamento como co-legislador. Los agricultores pierden voz. El Parlamento Europeo pierde legitimidad. Y los ciudadanos,
control democrático.
Una decisión sin diálogo, que repite los errores del pasado
ASAJA denuncia que la Comisión ha tomado esta decisión sin escuchar al sector.
Von der Leyen repite así un patrón de gestión marcado por la unilateralidad y la desconexión con el territorio. Esta reforma, cocinada entre despachos, ignora
décadas de trabajo conjunto entre agricultores, eurodiputados y Estados miembros.
Encarecimiento de la cesta de la compra
Esta no es solo una crisis agraria. Es una crisis que afectará a todos los consumidores.
🔺 Subida de precios
🔺 Inflación alimentaria
🔺 Pérdida de acceso a productos frescos, locales y de calidad
“La PAC es la herramienta que garantiza que los alimentos sigan siendo sanos, seguros y asequibles”, advierte el presidente de ASAJA, Pedro Barato. Porque la
seguridad alimentaria no se defiende solo con tratados, se defiende con agricultura viva y profesional.
Asaja denuncia que, pese a la buena cosecha de este año, los agricultores siguen perdiendo dinero y afrontan la próxima sementera con incertidumbre y
desánimo.
La reunión sectorial convocada el 7 de julio por el Ministerio de Agricultura para analizar la situación de los cultivos COP (cereales, oleaginosas y proteaginosas)
ha servido para constatar una vez más la desconexión entre los datos macroeconómicos del Ministerio y la realidad que viven los agricultores en el campo.
Desde ASAJA se ha reconocido la validez general de las cifras presentadas —que apuntan a una producción nacional estimada de 23,3 millones de toneladas (incluido el
maíz)—, pero han puesto el foco en lo verdaderamente preocupante: la falta de rentabilidad, incluso en un año con buenos rendimientos.
“Después de tres o cuatro campañas catastróficas, hemos tenido por fin una cosecha aceptable. Sin embargo, la mayoría de los agricultores seguimos perdiendo dinero”,
ha denunciado Asaja durante su intervención. “Si la media nacional se sitúa en 3.750 kilos por hectárea y el precio ronda los 200 euros por tonelada, no cubrimos ni
los costes de producción, estimados en 800 euros por hectárea. Estamos hablando de pérdidas de 50 o 60 euros por hectárea. ¿Qué puede esperarse entonces de la próxima
sementera?”, han subrayado.
La organización ha expresado su máxima preocupación por el pesimismo que reina entre los productores, quienes, lejos de poder aprovechar un año de
buena producción, se enfrentan a una nueva campaña con costes disparados y precios hundidos por las importaciones a bajo precio.
Asaja ha exigido al Ministerio tres medidas urgentes:
1. Controlar las importaciones masivas de cereales sin garantías ni trazabilidad, que están hundiendo el mercado interior.
2. Rechazar los aranceles a los fertilizantes rusos, que sólo contribuirán a encarecer aún más la producción.
3. Establecer un sistema de ayudas directas para compensar el sobrecoste de los fertilizantes, acreditado mediante facturas, con el objetivo de
garantizar la viabilidad de las próximas campañas.
Durante la reunión, responsables del ministerio han reiterado los datos oficiales de consumo (37 millones de toneladas en España) y ha defendido la legalidad de las
importaciones y los precios, sin comprometer medidas concretas ni ayudas nuevas para el sector.
Asaja ha reprochado al Ministerio que, una vez más, se limite a hacer un ejercicio justificativo, sin abordar soluciones reales. “No se puede hablar de ampliar el
tamaño de las explotaciones cuando se penaliza a quienes superan las 70 hectáreas. Ni hablar de equilibrio de mercado mientras se permite importar sin control. El
sector necesita respuestas, no excusas”, ha zanjado la organización.
Barato exige una PAC con presupuesto propio, simplificación real y garantías frente al impacto de Ucrania y los aranceles a fertilizantes
La reunión celebrada el pasado 26 de junio entre Pedro Barato, presidente nacional de ASAJA, y el Comisario Europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen,
ha marcado un hito en la defensa de los intereses del campo español ante las instituciones comunitarias. En un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, la
presión sobre los costes de producción y el debate sobre el futuro de la PAC, ASAJA ha expuesto de forma clara y contundente las reivindicaciones del sector.
Durante el encuentro, ASAJA ha defendido la necesidad de que la futura Política Agraria Común post-2027 mantenga una estructura sólida, con
presupuesto propio y ajustado a la inflación. La organización ha mostrado su rechazo frontal a que la PAC se diluya en un fondo único, sin objetivos definidos ni
garantías para el sector primario.
Entre las propuestas clave presentadas al comisario destacan:
• Preservar la estructura de dos pilares de la PAC (FEAGA y FEADER), con funciones diferenciadas y fondos separados.
• Rechazo al capping obligatorio, a los pagos redistributivos forzosos y a la conversión de los pagos directos en herramientas de
gestión climática.
• Simplificación profunda de la burocracia y condicionalidad, así como defensa del sistema de pagos por hectárea.
ASAJA también ha solicitado el aplazamiento de la presentación de la nueva PAC hasta septiembre, para permitir un análisis riguroso y una
participación real del nuevo Parlamento Europeo. Asimismo, ha exigido que el paquete de simplificación de la PAC se tramite por vía rápida y sin
enmiendas, de forma que entre en vigor antes del inicio de la próxima campaña agronómica.
Otro asunto de gran preocupación trasladado al comisario ha sido el impacto que tendría la eventual adhesión de Ucrania a la UE. ASAJA advierte del
riesgo de distorsiones de mercado, competencia desleal y recortes en los pagos a agricultores si no se acompaña de una reforma profunda del Marco Financiero Plurianual
y de cláusulas de salvaguarda efectivas.
La delegación española también ha reiterado su rechazo a los aranceles impuestos a los fertilizantes de Rusia y Bielorrusia, que entrarán en vigor el
1 de julio y podrían suponer un sobrecoste inasumible para miles de explotaciones, especialmente en España.
Además, ASAJA ha solicitado una cláusula automática de salvaguardia para el arroz frente a importaciones masivas con arancel cero y ha reivindicado
la protección legal de los términos “carne”, “leche” o “hamburguesa”, frente al uso confuso por parte de productos alternativos.
“Los agricultores no pueden ser las víctimas colaterales de decisiones políticas que ignoran la realidad del terreno. Hoy hemos venido a Bruselas a defender con rigor
y dignidad el futuro del campo español”, declaró Barato tras el encuentro.
ASAJA GRANADA celebró ayer su Asamblea General de Socios, donde se presentó el balance del ejercicio agrícola y ganadero del año 2024, se aprobó la memoria de
actividades, las cuentas del ejercicio 2024 y el presupuesto para el año 2025. Durante la sesión se analizaron, principalmente, las movilizaciones que iniciaron el
año, la situación hídrica de sequía, el agravamiento de la falta de mano de obra, los aranceles y los desafíos que se abren con la próxima reforma comunitaria
post-2027.
El año 2024 comenzó con movilizaciones generalizadas en toda España, y Granada no fue una excepción. ASAJA, COAG, UPA y Cooperativas Agro-alimentarias, en unidad de
acción, se concentraron el 20 de febrero ante la Subdelegación del Gobierno y el 22 de marzo protagonizaron una tractorada bajo el lema “Los imprescindibles:
agricultores y ganaderos” para denunciar el aumento descontrolado de los costes de producción, la competencia desleal de países terceros y la falta de apoyo
institucional que siguen castigando al sector. Como resultado, se lograron algunos avances, entre ellos la simplificación de algunos requisitos de la PAC, la
flexibilización de Ecorregímenes y un ajuste en el régimen de módulos que excluye el IVA compensatorio del cómputo del límite de 250.000 euros. No obstante, no se
alcanzaron medidas estructurales como bonificaciones en la Seguridad Social ni la aplicación efectiva de la cláusula de reciprocidad en las importaciones. Y la
ganadería quedó una vez más relegada.
El balance agrícola y ganadero de 2024 mostró una recuperación parcial en algunos sectores: la cosecha de cereales subió hasta las 21.722 toneladas
(frente a 8.393 en 2023), aunque en la zona norte se perdió más de la mitad por la sequía y no acompañaron los precios que entraron a principios de 2025 en una
tendencia bajista muy alarmante. La almendra recuperó precios debido a una mayor demanda mundial, pero la cosecha apenas alcanzó las 28.394 toneladas grano, a pesar
de las expectativas iniciales de mejora, situándose un 31% por debajo de la media provincial. El espárrago verde, uno de los principales cultivos hortícolas de la
provincia se saldó con más de 26.000 toneladas, un 39% más que en 2023 y en la media, pero lejos de las previsiones de 35.000 toneladas, con precios estables. En
olivar, la campaña 2024/2025 mejoró con 105.222 toneladas, aunque sin reflejo en los precios medios que han bajado desde los 7,40 euros/kg hasta los 3,13 euros el
virgen extra y con preocupación del sector por la pérdida de rentabilidad. En ganadería, en general, hubo una tendencia alcista en los precios de la carne, pero con
elevados costes de producción y la preocupación por las enfermedades animales. Y comenzó a desplomarse el precio de la leche de cabra de 1,47 euros/kilo a 0,9
euros/kilo entrando el sector en una grave crisis por no cubrir costes.
La situación hídrica de sequía fue y se sigue siendo la máxima preocupación. A pesar de ser 2024 el año más lluvioso que la media después de cinco
años secos también ha sido uno de los más calurosos (casi dos grados más) y los embalses apenas alcanzan hoy un 40,60% de su capacidad, por debajo de la media de los
últimos cinco años (52,83%), algunos, como el embalse de Colomera, el nivel se sitúa al 22,50%. Al respecto, se insistió en la necesidad urgente de acometer nuevas
infraestructuras hidráulicas, aprovechar aguas regeneradas y promover trasvases que garanticen la viabilidad de la agricultura y la ganadería en la provincia. Otro de
los focos de preocupación señalados fue el agravamiento de la falta de mano de obra en el campo. A la ya persistente dificultad para encontrar
trabajadores se sumaron factores como la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y la incertidumbre por la reducción de la jornada laboral y la carga
administrativa vinculada al registro horario que se prevé implantar. Se valoró como positiva, aunque claramente insuficiente, la medida incluida en la Ley contra el
Desperdicio Alimentario, que amplía a 120 días la duración máxima de los contratos eventuales por circunstancias de la producción, aportando algo de flexibilidad.
El año se cerró con una concentración frente al MAPA ante la falta de respuestas eficaces a los muchos problemas que acumulan los agricultores y ganaderos españoles
y, principalmente, contra la firma del acuerdo UE-Mercosur con terceros países que penalizan aún más a las producciones locales, dado que no cumplen
las normativas comunitarias y producen por debajo de nuestros costes, sumado a la actual batalla comercial por los aranceles que se está librando en 2025 y que
agrava más aún la situación del sector restándole competitividad.
Por último, se planteó como principal reto de cara al futuro la reforma de la PAC post-2027 que se está ya negociando en Europa, cuyo presupuesto se
decidirá este mismo año en el mes de julio con la aprobación del Marco Financiero Plurianual 2028-2034, situándose el centro del debate el crear de un fondo único de
compensación que englobaría también los fondos de Cohesión gestionado por los Estados miembros, lo que podría suponer una renacionalización encubierta, debilitando el
principio de cohesión y la soberanía alimentaria europea y una pérdida presupuestaria para la agricultura y la ganadería. ASAJA GRANADA defenderá una PAC más sencilla,
con un presupuesto sólido, que mantenga los dos pilares tradicionales (ayudas directas y desarrollo rural), que garantice el relevo generacional y que se adapte a las
particularidades del campo granadino.
ASAJA GRANADA denuncia que la Junta de Andalucía ha dejado fuera a gran parte del sector productor de frutos de cáscara de la provincia de Granada en las ayudas
excepcionales por sequía establecidas en la Orden de 22 de mayo para determinados sectores y comarcas de Andalucía, en el marco del Programa de Desarrollo Rural de
Andalucía 2014-2022 (Medida 23), publicadas hoy en BOJA n. 104. Tras la injustificable exclusión de Granada en las ayudas estatales del Real Decreto 347/2025,
de 22 de abril, con cargo a la reserva de crisis de la PAC, ahora la administración autonómica ha perdido la oportunidad de corregir esa injusticia y ha optado por
profundizarla, al incluir únicamente tres comarcas: Guadix, Baza y Huéscar y excluir otras zonas gravemente afectadas por la sequía como Iznalloz, Alhama-Temple
y el Valle de Lecrín, donde la producción de frutos de cáscara también ha sufrido enormes pérdidas. Aunque estas ayudas autonómicas se destinan tanto a frutos de
cáscara como a olivar y cereales, y a los sectores ganaderos de ovino y caprino y bovino en extensivo y semiextensivo, lo cierto es que su aplicación territorial ha
sido de nuevo claramente desequilibrada.
El caso resulta especialmente grave porque Granada cumple de sobra con los criterios técnicos establecidos para acceder a las ayudas, como es haber sufrido pérdidas
superiores al 30% en 2024 respecto a la media de los últimos cinco años tratándose, además, de la principal productora de almendra de Andalucía y una de las más
importantes de España. A pesar de ello, ni el Ministerio de Agricultura reconoció esta realidad, ni ahora lo ha hecho la Junta de Andalucía. Y lo más
decepcionante es que esta última, que en su momento se posicionó públicamente del lado del sector reclamando al Gobierno central la inclusión de Granada, ha terminado
por actuar de la misma manera, negando las ayudas donde más se necesitan y reforzando la sensación de abandono institucional que sufre el campo granadino.
A ello se suma una gestión desigual por parte de la Administración autonómica, que ha decidido incluir en su totalidad las comarcas del Alto y Bajo Almanzora, en la
provincia de Almería —75 de los 103 municipios—, pese a que esta provincia ya fue beneficiada íntegramente por el Real Decreto estatal y que esto supone en
la práctica una doble compensación para los frutos de cáscara y por la misma causa, contradiciendo las propias bases reguladoras de las ayudas autonómicas que
prohíben expresamente la sobrecompensación del daño. Nos preguntamos, así: ¿Qué va a pasar con los fondos que no puedan otorgarse por esta duplicidad? ¿Se
van a redistribuir hacia las zonas excluidas o simplemente se perderán?
La Junta de Andalucía ha defraudado, sin duda, las expectativas del sector agrario granadino. En lugar de corregir la injusticia inicial del
Ministerio, ha contribuido a agravarla con un reparto parcial y territorialmente injusto. Desde ASAJA GRANADA no aceptamos que se castigue al campo granadino mientras
otras provincias reciben un trato preferente y exigimos un reparto equitativo, transparente y acorde a los daños reales sufridos por nuestros agricultores y ganaderos.
En una carta conjunta en la que alertan sobre la crítica situación de los cerealistas
ASAJA, COAG y UPA exigen a Planas limitar ya las importaciones de cereal ucraniano y activar ayudas urgentes al sector
- Desde el inicio de la guerra, las importaciones de trigo blando en Europa se han multiplicado por siete, distorsionando gravemente los mercados y expulsando
al cereal español de su propia casa.
- “El campo español no puede ser moneda de cambio geopolítico. Si no se actúa ya, miles de explotaciones desaparecerán en los próximos meses ante el hundimiento de
los precios en origen y el imparable aumento de los costes”, advierten.
Las organizaciones profesionales agrarias ASAJA, COAG y UPA han remitido una carta conjunta al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, para
denunciar la crítica situación que atraviesa el sector cerealista español. A pesar de que la climatología ha sido favorable este año, el hundimiento de los precios en
origen y el imparable aumento de los costes de producción han llevado al sector a una situación de pérdidas generalizadas.
“La campaña de cereales arranca con números rojos para nuestros agricultores”, advierten las organizaciones, que acusan a la Unión Europea de haber cometido un grave
error al permitir, sin control ni salvaguardas, una entrada masiva de grano procedente de Ucrania. Desde el inicio de la guerra, las importaciones de trigo blando en
Europa se han multiplicado por siete, distorsionando gravemente los mercados y expulsando al cereal español de su propia casa.
ASAJA, COAG y UPA recuerdan que en los últimos 20 años se han perdido cerca de un millón de hectáreas de cultivos herbáceos en España, desplazadas en su mayoría por
cultivos leñosos, lo que evidencia una profunda crisis estructural que amenaza la viabilidad de los cultivos tradicionales. “Si hoy España mantiene cierta producción
cerealista es gracias al esfuerzo de los agricultores y a la innovación en semillas e insumos. Pero eso no basta frente a un mercado desregulado que les deja vendidos”,
afirman.
Las organizaciones reclaman con urgencia dos medidas clave:
1. La revisión inmediata del acuerdo comercial con Ucrania, estableciendo límites a la entrada de trigo y cebada que permitan la supervivencia del
productor europeo.
2. La puesta en marcha de una línea de ayudas económicas específica para los cerealistas españoles, tal y como ya se ha hecho en otros países
europeos.
3. La activación de una ayuda directa para compensar el sobrecoste de los fertilizantes, incluyendo aquellos ya adquiridos en esta campaña,
con el fin de amortiguar el desmesurado incremento de precios provocado por los aranceles y otros costes añadidos que están asfixiando a los agricultores.
“El campo español no puede ser moneda de cambio geopolítico. Si no se actúa ya, miles de explotaciones desaparecerán en los próximos meses”, concluyen ASAJA, COAG y UPA.
Más trabas, más burocracia y mayores costes para los ganaderos de vacuno extensivo
ASAJA RECHAZA EL NUEVO SISTEMA DE IDENTIFICACIÓN ELECTRÓNICA DEL GANADO VACUNO QUE EL MAPA QUIERE IMPLANTAR A PARTIR DEL 30 DE JUNIO
El Ministerio de Agricultura da otra vuelta de tuerca y, sin escuchar al sector, complica y encarece la identificación animal con un nuevo sistema que la mayoría de
los países de la UE han rechazado y cuyo coste recae de manera exclusiva en el ganadero
Pese a la tan cacareada simplificación administrativa, el Ministerio de Agricultura se empeña en incrementar los costes de los ganaderos de extensivo y sobre todo en
complicarles todavía más la gestión de sus explotaciones, sin que medie una obligación legal para hacerlo y sin que de ello se derive ningún beneficio adicional para
el ganadero o para el consumidor.
La identificación animal y la trazabilidad son una preocupación compartida por todo el sector ganadero. En el caso del vacuno, este asunto quedó
resuelto hace ya más de 30 años cuando se impuso la identificación individual mediante crotal auricular. Un sistema, que ha demostrado sobradamente su eficacia, y que
permite que, desde su nacimiento, el 100% de los animales esté correctamente identificado con un número propio y exclusivo (su D.N.I) que llevan prendido en ambas
orejas.
ASAJA está totalmente en desacuerdo con la implementación de esta nueva e innecesaria obligación a partir del próximo 30 de junio, puesto que
el sistema actual, basado en una identificación convencional individualizada, es suficiente y adecuado para permitir y garantizar la trazabilidad de los
animales. El crotal electrónico no ofrece ninguna garantía adicional en lo que se refiere a trazabilidad, supone un sobrecoste y dificulta la gestión del
manejo y el movimiento de animales.
El mayor coste de los crotales y de los duplicados, la imposibilidad de realizar el movimiento de animales que han perdido el crotal
electrónico hasta su sustitución, o el manejo y la distorsión que se dará con los animales importados, en los que esta identificación no es obligatoria, son tres de
los problemas que se presentan ante esta nueva obligación.
Entendiendo que la identificación electrónica puede suponer un avance en la automatización de los procesos en los cebaderos industriales, para que sea realmente útil a
nivel general es necesario que la cadena esté preparada con la tecnología adecuada. Es evidente que en este momento no se da esta circunstancia.
Por tanto, ASAJA considera inaceptable que tenga que implantarse de forma obligatoria en todo el sector. Si se quiere trabajar en este sentido, en
primer lugar, tendría que facilitarse y promoverse la digitalización de la cadena.
Es importante señalar que el Reglamento delegado (UE) 2019/2035 de la Comisión de 28 de junio de 2019 por el que se completa el Reglamento (UE) 2016/429 del
Parlamento Europeo y del Consejo en lo referente a las normas sobre los establecimientos que tengan animales terrestres, no establece la obligación de implantar este
sistema de identificación electrónica en vacuno, de hecho, según el informe de la Comisión Europea publicado en agosto de 2023 solo cinco países han establecido la
identificación electrónica obligatoria en todo su territorio.
Por otro lado, en los considerandos se reconoce que generalizar, con carácter obligatorio, la identificación electrónica en toda la Unión Europea podría tener efectos
económicos adversos para algunas explotaciones, por lo que se sugiere introducir este método de identificación de manera voluntaria, para que pueda ser elegido por los
poseedores de animales que puedan obtener beneficios económicos con su uso, y se insta además a los Estados miembros a estudiar las repercusiones del uso de la
identificación electrónica obligatoria en los pequeños ganaderos antes de imponerlo.
Por todo ello, ASAJA insta al MAPA a no implantar este nuevo sistema de identificación electrónica obligatoria en el caso del vacuno, y a no ir más
allá de permitir su uso con carácter meramente voluntario.
El Parlamento Europeo ha aprobado, con 411 votos a favor, 100 en contra y 78 abstenciones, una nueva legislación que impone aranceles de hasta el 100 % a los
fertilizantes nitrogenados procedentes de Rusia y Bielorrusia. La medida, que entrará en vigor el próximo 1 de julio y se aplicará de forma progresiva durante tres
años, ha sido adoptada sin una evaluación seria del impacto que tendrá sobre los agricultores europeos.
Desde ASAJA se denuncia que esta decisión castiga, una vez más, al eslabón más débil de la cadena: los productores agrarios, que ya sufren costes disparados,
incertidumbre en los mercados y una fuerte dependencia de insumos importados. “En un momento en que la seguridad alimentaria debería ser una prioridad estratégica
para Europa, se vuelve a dejar al campo fuera de la ecuación”, critican.
La normativa forma parte de la estrategia de autonomía geopolítica de la Comisión Europea y fue tramitada por la Comisión de Comercio Internacional (COMINTA), bajo la
ponencia de la eurodiputada lituana Inese Vaidere (PPE). Pese a su paso por la Comisión de Agricultura (COMAGRI), donde la eurodiputada española Mireia Borrás (VOX)
intentó introducir enmiendas para proteger al sector agrario como el aplazamiento de la entrada en vigor, cláusulas de salvaguardia o el fomento de fertilizantes
alternativos, pero sus propuestas fueron rechazadas. Borrás acabó votando en contra del texto y solicitó retirar su nombre como ponente.
Todos los eurodiputados españoles del PP y el PSOE (excepto Elena Sancho Murillo) han votado a favor de esta propuesta. Desde ASAJA denunciamos esta decisión que
afectará gravemente la situación agroalimentaria europea. Por otra parte, los eurodiputados españoles de VOX han votado en contra, excepto Jorge Buxadé, que no ha
votado. También han votado en contra Alvise Pérez de SALF y Estrella Galán de Sumar. Se han abstenido Irene Montero de Podemos y Nora Junco y Diego Solier de SALF.
ASAJA lamenta que ni siquiera se aceptaran las enmiendas 3 y 4, centradas en flexibilizar la Directiva sobre Nitratos mediante el uso de fertilizantes RENURE
y establecer mecanismos de transparencia y mitigación del impacto económico. “Se nos impone una restricción sin alternativas viables y sin levantar, por
ejemplo, los derechos antidumping a fertilizantes de países como EE.UU. o Trinidad y Tobago”, señalan.
Además, la organización recuerda que la reforma pendiente de la Directiva de Nitratos —clave para permitir el uso de fertilizantes orgánicos regenerados— sigue
bloqueada, a pesar de su potencial para avanzar en sostenibilidad y circularidad.
“El campo europeo lleva meses advirtiendo de esta amenaza, y hoy Bruselas ha decidido no escuchar”, subrayan desde ASAJA, que reclama con urgencia un “Plan B”
que incluya:
• La eliminación de aranceles y medidas antidumping a fertilizantes de países alternativos.
• La reforma inmediata de la normativa que impide el uso eficiente de nutrientes RENURE.
• La puesta en marcha de mecanismos automáticos de salvaguarda si los precios se disparan.
• Compensaciones directas ante la subida de costes.
“Sin fertilizantes asequibles, no hay producción viable. Y sin rentabilidad, el abandono de tierras cultivables será inevitable”, advierte ASAJA. La organización
seguirá trabajando para que Europa rectifique antes de que sea demasiado tarde.
El presidente de ASAJA, Pedro Barato, el secretario general de COAG, Miguel Padilla y el secretario general de UPA, Cristóbal Cano, mantuvieron una reunión el pasado
19 de mayo, en la sede de la Comisión Europea en Madrid, con el director de la Representación de la Comisión Europea en España, Lucas González Ojeda, para trasladarle
personalmente las preocupaciones del sector agrario europeo ante los recortes presupuestarios que amenazan el futuro de la Política Agraria Común (PAC).
Durante el encuentro, las organizaciones agrarias hicieron entrega formal del manifiesto titulado “El castillo de naipes de la UE”,
un documento conjunto elaborado en el marco de las movilizaciones impulsadas por el Copa y la Cogeca, cuyo acto central tuvo lugar el 20 de mayo en Bruselas y en el
que participó una delegación de ASAJA, COAG y UPA en representación de los agricultores y ganaderos españoles. Paralelamente se celebraron concentraciones de
agricultores y ganaderos en varias capitales europeas.
En este contexto, las organizaciones agrarias recordaron el envío de una carta al presidente del Gobierno solicitando un compromiso claro con la defensa de un Marco
Financiero Plurianual potente que asegurase los fondos de la PAC de cara a la próxima reforma, manteniendo el fondo específico actual y defendiendo el statu quo, sin
que se haya recibido contestación alguna por parte del presidente del Gobierno.
El manifiesto advierte de forma clara: “Sin presupuesto -> no hay PAC, sin PAC -> no hay agricultores, sin agricultores -> no hay seguridad”. En él
se denuncia el peligro de diluir la PAC en un fondo único europeo que elimine la especificidad de la política agraria, sustituya los pilares actuales por una
programación nacional única y abra la puerta a una renacionalización encubierta, debilitando así el mercado único y generando profundas desigualdades entre Estados
miembro.
Barato, Padilla y Cano han insistido en que “la PAC es una cuestión estratégica para la seguridad alimentaria, la estabilidad económica y la cohesión territorial de
Europa”. Por ello, han reclamado un compromiso firme para mantener una línea presupuestaria clara, específica y ajustada a la inflación dentro del próximo Marco
Financiero Plurianual (MFP). Todos han subrayado que la PAC no puede convertirse en una moneda de cambio ni en un elemento residual en los nuevos debates
presupuestarios. “Sin una política agraria robusta y común, la UE se arriesga a romper los equilibrios que han sostenido hasta ahora la seguridad alimentaria, la
sostenibilidad y el mundo rural en Europa”.
Con esta reunión y la entrega del manifiesto, ASAJA, COAG y UPA reafirman su compromiso con una defensa decidida del modelo agrario europeo, en coordinación con los
esfuerzos del Copa-Cogeca. Llaman a las instituciones comunitarias a actuar con responsabilidad y visión de futuro.
Hoy, 14 de mayo de 2025, el Parlamento Europeo acoge una jornada clave para la agricultura del sur de Europa, marcada por dos hitos importantes: una
conferencia de alto nivel para definir una agenda común para el desarrollo rural, y una votación crucial sobre la imposición de aranceles a fertilizantes rusos
y bielorrusos..
En el Parlamento Europeo ha arrancado esta mañana la conferencia “La agricultura en los países del sur de Europa”, que reúne a organizaciones agrarias,
responsables políticos y expertos de Croacia, Francia, Grecia, Italia, Portugal y España. Bajo el lema “¡Afrontar juntos el futuro!”, el encuentro en el que
participa el Comité Ejecutivo de ASAJA, busca respuestas conjuntas ante los grandes retos del sector agrario: escasez de agua, despoblación, desventajas estructurales
en la cadena de valor, exceso de burocracia y una competencia internacional que muchas veces ignora las realidades locales.
El programa ha incluido la intervención de representantes de ASAJA, CAP y otras organizaciones nacionales, así como de la Dirección General de Agricultura de la
Comisión Europea. Uno de los grandes debates gira en torno a si la PAC actual cuenta con herramientas suficientes para garantizar la rentabilidad de las explotaciones.
Además, Paulo Nascimento Cabral (PPE Portugal) y Dolors Monstserrat (PPE – España) como co organizadores del evento han dado la bienvenida a los asistentes y descrito
las prioridades que se han fijado, en su hoja de ruta, desatancando tres ejes de actuación común: ganar competitividad gracias a la aplicación de la reciprocidad;
inversión en infraestructuras hídricas para apostar por el regadío; y, por último, conseguir el ansiado relevo generacional haciendo rentable al sector y exigiendo
dignidad.
Una jornada para estar atentos
Hoy, Bruselas se convierte en epicentro de las preocupaciones del campo del sur. Desde el debate sobre el futuro rural hasta las decisiones que afectan directamente a
la viabilidad de las explotaciones agrarias, este 14 de mayo es una fecha para marcar en rojo en el calendario del sector agroalimentario.
Por la tarde, la jornada continua con una reunión de alto nivel con el nuevo comisario de Agricultura y Alimentación, Christopher Hansen, en la que se presentará el
esperado paquete de simplificación de la PAC. En este encuentro, las organizaciones agrarias del sur aprovecharán para trasladar al comisario una posición común sobre
los retos estructurales que afectan a sus territorios y la urgencia de adaptar las políticas europeas a la realidad del campo. Será una oportunidad clave para influir
en el diseño de la nueva etapa de la PAC y reforzar el papel del sur en las decisiones comunitarias.
Esta conferencia ha sido organizada por:
CAP - Confederação dos Agricultores de Portugal
Confagricoltura - Confederación General de la Agricultura Italiana
FNSEA - Fédération Nationale des Syndicats d’Exploitants Agricoles
ASAJA - Asociación Agraria Jóvenes Agricultores
GAIA EPICHEIREIN - Plataforma de servicios digitales agrícolas (Grecia)
CIA - Confederazione Italiana Agricoltori
HPK - Hrvatska Poljoprivredna Komora (Cámara de Agricultura de Croacia)
Coldiretti - Confederación Nacional de Cultivadores Directos (Italia)
EPP - European People’s Party (coorganizador del evento)
En paralelo: votación clave sobre fertilizantes
Mañana la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento (COMINTA) se vota el informe de la eurodiputada Inese Vaidere sobre el aumento progresivo
de los aranceles a fertilizantes rusos y bielorrusos. Una medida que, según sus defensores, busca debilitar la maquinaria económica de guerra de Rusia, pero que desde
ASAJA y el COPA - COGECA se denuncia por su impacto directo sobre los costes de producción en el campo europeo.
Desde ASAJA se ha recordado a los europarlamentarios que “los agricultores estamos hartos de ser moneda de cambio por cuestiones geopolíticas”, y reclamaba
que se rechace la propuesta o se aplace su entrada en vigor mientras se alcanza una solución equilibrada. También se han presentado enmiendas para garantizar que los
precios de los fertilizantes no se disparen y para reforzar el uso de alternativas sostenibles como los fertilizantes orgánicos (Renure).
La reducción de jornada laboral amenaza con agravar la crisis del campo si no se adapta a su realidad.
ASAJA alerta del impacto de una reducción de jornada pensada desde la ciudad
ASAJA advierte que imponer desde el ámbito urbano una normativa sobre reducción de jornada, registro horario y desconexión digital sin tener en cuenta las
particularidades del sector agrario supondría un duro golpe para agricultores y ganaderos. El campo ya soporta una carga insostenible de costes, burocracia y
exigencias medioambientales que ponen en jaque su viabilidad..
A falta de conocer el texto definitivo del proyecto de ley que regulará la reducción de la jornada laboral, ASAJA reitera la necesidad de adaptar cualquier medida a
la realidad específica del campo. Desde la OPA se ha pedido al Gobierno un estudio previo riguroso que evalúe el impacto y la viabilidad de aplicar
esta norma en el sector primario, donde las condiciones estructurales, económicas y laborales son radicalmente distintas a las del ámbito urbano.
La actividad agraria depende del ciclo biológico, del clima, de las estaciones. No responde a horarios fijos ni a estructuras cerradas. Por eso ASAJA
defiende que sea la negociación colectiva la que determine, con flexibilidad y conocimiento, las condiciones laborales en el campo.
La imposición de un registro horario obligatorio, difícil de cumplir en muchas zonas rurales por falta de cobertura y conectividad, ya supone una
carga burocrática adicional, inasumible para muchas pequeñas y medianas explotaciones. A esto se suma la desconexión digital, un
concepto urbano que poco encaja en un sector donde la atención a cultivos y animales no entiende de horarios. El campo español se enfrenta ya a grandes retos como la
crisis de precios, la falta de relevo generacional y las exigencias medioambientales de la política agrícola comunitaria.
El impacto va más allá del ámbito laboral. ASAJA denuncia que esta norma aumentará los costes de producción, y eso acabará trasladándose a los precios.
Es decir, también afecta al consumidor. “Estamos ante una medida que no tiene en cuenta la estructura ni la economía real del sector agrario”, advierte el presidente de
ASAJA, Pedro Barato. “Es un nuevo lastre para la competitividad del campo español, y podría empujar a muchas explotaciones, ya al límite, a la
desaparición”.
En el dictamen emitido por el Consejo Económico y Social, muchas de las propuestas de ASAJA fueron recogidas. Ahora, la organización espera que también
lo estén en el texto final del proyecto de ley. De lo contrario, se estaría legislando de espaldas al mundo rural, aumentando la inseguridad
jurídica y generando más desigualdad entre el campo y la ciudad.
El buen hacer en las explotaciones evitó daños mayores, pero la gestión de la PAC y otros trámites se vio condicionada por cortes en luz, telefonía e Internet.
El apagón eléctrico se deja notar en el campo: leves incidencias en agricultura y mayores en ganadería y oficinas agrarias
El apagón eléctrico que afectó a la Península Ibérica se saldó sin grandes daños materiales en el sector agrícola, gracias a la resiliencia de los cultivos.
Sin embargo, la ganadería intensiva y los servicios administrativos asociados a la actividad agraria sufrieron más incidentes. El sector aún espera una evaluación
económica del impacto, pero ya se plantea la necesidad de ampliar plazos para cumplir con trámites esenciales.
El campo español ha resistido con entereza el gran apagón eléctrico, pero no sin cicatrices. Mientras que la agricultura no ha registrado incidencias significativas
gracias al carácter menos dependiente de la electricidad en muchas explotaciones. Las granjas de leche y las más tecnificadas, así como los servicios administrativos
han padecido las consecuencias de forma más aguda.
Agricultura: resistencia natural ante la incertidumbre energética
En líneas generales, el apagón no ha supuesto un golpe crítico de forma directa para las explotaciones agrícolas. Los cultivos han soportado el parón sin grandes
perjuicios, aunque en zonas como Valencia se notificaron problemas en sistemas de riego, ventilación en viveros y refrigeración de frutas y hortalizas,
justo en un momento clave del calendario agronómico. Los retrasos en el riego, como ocurrió también en Zaragoza y León, podrían
afectar a cultivos sensibles si se prolonga la situación.
Ganadería: el talón de Aquiles en las explotaciones de leche y más mecanizadas
El impacto más severo se ha concentrado en la ganadería intensiva, más dependiente de sistemas eléctricos para ordeño, ventilación, suministro de agua, pienso y
refrigeración de la leche. En Galicia, se teme por las pérdidas de leche no refrigerada y posibles daños en robots de ordeño, sector en el que se han
registrado situaciones dramáticas ante la imposibilidad de hacer el ordeño.
En León, aunque gran parte de la provincia recuperó el suministro a tiempo para las rutinas habituales, en comarcas del oeste la falta de electricidad
se extendió hasta las 7:00 del día siguiente, lo que generó una situación crítica en granjas sin generadores. La única alternativa fue recurrir a equipos de emergencia
—no siempre disponibles— para evitar la pérdida total de la producción.
También se registraron situaciones singulares como tractores con sistemas de guiado automático inoperativos, o cámaras de frío paralizadas, como en algunas
explotaciones de espárrago verde en Guadalajara.
Servicios agrarios: gestión paralizada en pleno pico de tramitaciones
Uno de los efectos colaterales más preocupantes ha sido la paralización de la actividad administrativa. Oficinas agrarias de ASAJA sin conexión a
Internet o teléfono han dejado en suspenso trámites clave como la PAC o la contratación de seguros agrarios. La situación ha generado inquietud en regiones como
Castilla-La Mancha, donde esta semana terminaban plazos de ayudas importantes como la FOCAL, mientras que, en Extremadura y
Toledo, muchos ganaderos no pudieron mover animales por la imposibilidad de emitir guías.
En este contexto, desde ASAJA se reclama una ampliación de los plazos oficiales para evitar que los productores se vean penalizados por causas ajenas
a su voluntad.
A la espera de cuantificar daños
Aunque por ahora no se han realizado estimaciones económicas precisas desde ASAJA ya se trabaja en recabar información para valorar el alcance del apagón. Pérdidas de
producción, alimentos desechados, alquiler de generadores de urgencia o interrupciones logísticas son algunos de los factores que podrían engrosar la factura final.
ASAJA GRANADA considera una provocación la visita del ministro Planas tras dejar a la provincia fuera de las ayudas por sequía.
ASAJA GRANADA manifiesta su profundo malestar por la visita de ayer del ministro de Agricultura, Luis Planas, para inaugurar las nuevas instalaciones de CESURCA, en
Huétor Tájar, cuando acaba de aprobarse un Real Decreto que excluye injustamente a Granada de las ayudas compensatorias por pérdida de producción en el sector de
frutos secos debido a la sequía, en lugar de venir a pedir perdón y anunciar que iba a revertir todo lo que hasta ahora se ha hecho mal desde el Gobierno en contra
de la provincia y del sector primario.
El Real Decreto aprobado por el Consejo de Ministros justo un día antes de su visita concede ayudas a las provincias de Almería, Murcia, Alicante, Valencia, Castellón
y Tarragona, dejando fuera a Granada, pese a que cumple con el criterio técnico de pérdidas del 30% respecto de la media de los últimos cinco años fijado por el propio
Ministerio para su concesión. ASAJA GRANADA presentó durante el trámite de consulta pública alegaciones documentadas sobre la sequía extrema padecida en 2024 por baja
pluviometría y altas temperaturas, con el respaldo expreso de la Junta de Andalucía, pero el Ministerio hizo caso omiso a nuestra reclamación. Y esta exclusión no deja
de ser un agravio que coloca a nuestros productores en clara desventaja competitiva frente a otras zonas productoras del país y pone en riesgo la viabilidad del cultivo
en amplias comarcas granadinas, principalmente en la zona norte (Guadix, Baza y Huéscar), Iznalloz, Alhama Temple y Valle de Lecrín.
El ministro Planas no ha venido, efectivamente, a escuchar a los agricultores ni a traer soluciones reales a los problemas del campo granadino. Ha venido, una
vez más, a hacerse la foto y recibir aplausos en actos organizados a su medida, mientras sigue discriminando sistemáticamente a nuestra provincia en las decisiones
políticas que afectan al sector primario. Y no es la primera vez que nos visita con promesas huecas y decisiones perjudiciales ya tomadas. Estuvo 2021, tras
la aprobación del Real Decreto sobre la PAC para el periodo transitorio 2021-2022 con una convergencia acelerada de derechos impuesta sin consenso que provocaba
importantes redistribuciones de las ayudas, saltándose incluso los tiempos de la reforma que entraba en vigor en 2023. En 2022 regresó por sorpresa en plena campaña
electoral para vender una PAC que ya estaba diseñada y que confirmaba duros recortes para Granada. Y en 2023, en un alarde de desfachatez, volvió invitado por la
Interprofesional del Espárrago Verde, cuando ya se sabían las pérdidas millonarias que iban a sufrir todos los sectores en la provincia con la nueva PAC 2023-2027, más
de 80 millones de euros en total.
Desde ASAJA GRANADA no podemos quedarnos callados ante esta nueva afrenta. La visita del ministro no es un gesto de apoyo al sector, sino una provocación. No viene a
defender a los agricultores y ganaderos de nuestra tierra, sino a tapar con aplausos las consecuencias de su política lesiva, incoherente y profundamente injusta con
Granada.
El presidente nacional de ASAJA, Pedro Barato, acompañado por el presidente de ASAJA Castilla y León, Donaciano Dujo, ha participado en la reunión convocada por el
Ministerio de Agricultura con las organizaciones agrarias el 14 de abril para abordar diversos asuntos de actualidad del sector agroalimentario.
Durante el encuentro, Pedro Barato ha trasladado al ministro Luis Planas su preocupación por la situación de los productores de cereales, cuyos precios se encuentran
en niveles inasumibles –en torno a los 192 euros por tonelada– mientras los costes de producción siguen al alza. Barato ha denunciado que hay quien utiliza el contexto
internacional para justificar caídas injustificadas de precios en origen: “Alguien está poniendo de excusa los aranceles para hundir los precios, y no tiene nada que
ver”.
Desde ASAJA se ha reclamado al Gobierno que actúe con firmeza para defender los intereses del campo español en los mercados exteriores. En este sentido, Barato ha
valorado positivamente la apertura a nuevos destinos como Vietnam o China, pero ha subrayado la necesidad de reforzar la promoción de productos en mercados
consolidados como Estados Unidos, y ha reiterado el rechazo a cualquier política de aranceles que perjudique al sector.
La organización también ha trasladado al ministro su inquietud ante la posible imposición de aranceles al fertilizante ruso, que podría encarecer aún más los costes de
producción. “No entendemos que se impongan aranceles a lo que necesitamos para producir, mientras se sigue comprando gas ruso sin restricciones”, ha señalado Barato.
Respecto al acuerdo con Mercosur, ASAJA ha expresado su oposición a que España lidere su defensa en las condiciones actuales, dada la asimetría en los plazos de
apertura comercial para productos clave como el aceite o el vino.
En relación con la Política Agraria Común (PAC), Barato ha insistido en que las reformas deben centrarse en tres aspectos clave: mayor presupuesto, menos burocracia y
más enfoque hacia la agricultura profesional.
Finalmente, ASAJA ha solicitado una reunión específica sobre la PAC antes de que finalice el mes, con el fin de evaluar el impacto de las medidas actuales y abordar la
planificación futura del sector.
El Real Decreto, de próxima publicación, por el que se establecerán ayudas directas a productores de frutos secos en secano por sequía incluye a las provincias
del sudeste español: Almería, Murcia, Alicante, Valencia, Castellón y Tarragona, entre las que no aparece Granada, a pesar de que cumple con los criterios que
establece la normativa. ASAJA GRANADA, además de presentar alegaciones en la fase de consulta pública para corregir esta exclusión injustificable y discriminatoria,
consiguió el compromiso de la Junta de Andalucía en favor de sus peticiones y dirigirá una carta al que será nuevo secretario general del PSOE, Pedro Fernández, para
reforzar todos los apoyos posibles con el fin de que nuestra provincia no se quede fuera.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) concederá una ayuda excepcional de 20 millones de euros, con fondos de reserva de crisis de la Política
Agraria Común (PAC), a productores de frutos secos en secano afectados por la sequía. Dicha ayuda está prevista en el borrador de un Real Decreto que acaba de pasar,
el 13 de marzo, la fase de consulta pública antes de su publicación, donde se incluye entre los territorios beneficiarios a provincias del sudeste español: Almería,
Murcia, Alicante, Valencia, Castellón y Tarragona, entre las que no aparece Granada. Se trata de una exclusión discriminatoria e injusta dado que la provincia supera
el umbral del 30% de pérdidas de producción respecto de la media de los últimos cinco años, según los datos del Anuario de Estadísticas Agrarias y Pesqueras de
Andalucía, y ha padecido fuertes temperaturas durante los meses de junio, julio y agosto de 2024, por lo que cumple con los criterios exigidos en la normativa.
ASAJA GRANADA presentó en plazo las oportunas alegaciones para corregir con datos objetivos este agravio poniendo de relieve la situación crítica de los agricultores
de la provincia que se verán en desventaja competitiva con las demás zonas productoras, lo que afectará a la viabilidad del sector. También logró el respaldo de la
Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, que hizo la petición formal al Ministerio de Agricultura para que tenga en cuenta
la inclusión de Granada en el Real Decreto. Y para reforzar todas las gestiones necesarias dirigirá una carta al que será el próximo secretario general del PSOE en
Granada, Pedro Fernández, como interlocutor directo con el Ministerio de Agricultura apelando a que se respeten para todos los territorios afectados las mismas
condiciones de igualdad y que los productores granadinos puedan recibir también las ayudas y no se queden fuera.
El cultivo de frutos secos es muy vulnerable a la sequía, particularmente en secano, como el propio MAPA reconoce al otorgar estas ayudas compensatorias, así como con
la reciente ampliación de las ayudas asociadas de la PAC a comarcas españolas con riesgo de desertificación de las que, por cierto, se ha excluido el municipio de
Huéscar sin motivo (además de las comarcas de Iznalloz, Alhama Temple y Valle de Lecrín). Y siendo Granada una de las principales zonas productoras de almendra de
España y la primera de Andalucía, con más del 90% de su superficie en régimen de secano y con comarcas de muy baja pluviometría, desde ASAJA GRANADA seguiremos
defendiendo al sector provincial para que no se le desprecie, dada su importancia económica y social.
ASAJA celebra dos importantes avances legislativos aprobados por el Congreso de los Diputados, fruto del intenso trabajo realizado
por la organización agraria en defensa de agricultores y ganaderos.
En primer lugar, y después de meses de negociaciones con los distintos grupos parlamentarios, ASAJA ha conseguido la aprobación de una enmienda clave
en la Ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario. Esta modificación permite a agricultores y ganaderos realizar contratos temporales de
hasta 120 días durante las campañas agrícolas, dotando así al sector de una herramienta fundamental para adaptarse con seguridad jurídica a las circunstancias
cambiantes propias del campo. Hasta la fecha no se contemplaba ni la temporalidad y ni la estacionalidad del sector agrario.
La medida, impulsada por el Partido Popular en el Senado y ratificada finalmente en el Congreso (con el apoyo de Junts, PNV y Vox) da respuesta directa a las demandas
planteadas por ASAJA desde la aprobación de la reforma laboral, que había dejado al sector agrario en una situación especialmente compleja respecto a la contratación
temporal.
Además, la ley incluye otra victoria histórica para ASAJA al incorporar mejoras en materia energética largamente reivindicadas. Ahora, los titulares
de explotaciones agrarias ya sean autónomos, empresas, cooperativas agrarias o comunidades de regantes, podrán disponer de dos potencias eléctricas
diferentes durante un periodo de 12 meses. Esta flexibilidad permitirá ajustar los costes energéticos a las necesidades reales de cada explotación, facilitando
la gestión mediante una simple comunicación telemática o telefónica con el suministrador eléctrico. Esta medida contribuye significativamente a la reducción de costes
y aporta mayor flexibilidad operativa al sector.
Estos logros legislativos ponen de manifiesto, una vez más, el compromiso permanente y riguroso de ASAJA en defensa del sector agrario español.
La nota difundida por el Ministerio de Agricultura cuestionando la posibilidad de una ampliación del plazo de la PAC ha causado una
enorme perplejidad a pie de campo y entre todas las entidades colaboradoras.
ASAJA-ANDALUCÍA NO DESCARTA QUE ESTE AÑO TENGA QUE PRORROGARSE DE NUEVO EL PLAZO DE SOLICITUD DE LA PAC
Las copiosas lluvias, que pueden obligar a resembrar cultivos, paralizan las nuevas plantaciones e impiden realizar las siembras de primavera, junto a la
falta de concreción sobre la dotación para el riego, impiden que miles de agricultores sepan cuál es el cultivo que van a reseñar en sus declaraciones
Hasta el pasado martes 11 de marzo se habían presentado en Andalucía 48.790 declaraciones de la PAC, una cifra nada desdeñable si tenemos en cuenta que un gran número
de agricultores andaluces están pendientes del cielo y de las decisiones de las confederaciones hidrográficas para poder cerrar sus planes de siembra.
En Andalucía, la región con más agricultores y ganaderos de toda España, se presentaron el pasado ejercicio 214.399 solicitudes de la PAC, por lo que hasta ahora en
nuestra comunidad han presentado su declaración casi un 23% de los agricultores.
Sin embargo, las copiosas lluvias durante las dos primeras semanas de marzo y las dudas sobre la dotación final de riego están retrasando las decisiones de siembra de
miles de agricultores. En el secano están pendientes de siembra cultivos como el girasol y el garbanzo. Están asimismo pendientes las nuevas plantaciones de cultivos
arbóreos. Y en el regadío, tal y como informó la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, hasta finales del mes de
abril no sabremos cuál será la dotación hídrica con la que cuenten finalmente los agricultores que, por tanto, tampoco pueden saber qué es lo que van a poder sembrar
en las superficies de riego.
Pese al alto grado de entrega y al enorme esfuerzo desarrollado por los técnicos de las entidades colaboradoras, en estas condiciones, será prácticamente imposible que
los 165.609 agricultores y ganaderos que aún no saben que van a sembrar y no han podido presentar aún su solicitud lo hagan todos antes del 30 de abril. Es algo que se
comprueba muy fácilmente a pie de campo. Por lo que contrariamente a lo que ha indicado el Ministerio de Agricultura tras la reunión celebrada con el sector en la
Secretaría general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria el pasado 13 de marzo, y tal como transmitió en el encuentro ASAJA y el resto de organizaciones
agrarias y cooperativas “no se descarta que este ejercicio tenga que prorrogarse de nuevo el plazo de presentación de las solicitudes de la PAC”.
En una carta dirigida al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ASAJA y el resto de las principales organizaciones del sector agrícola y ganadero español
manifiestan su profunda preocupación ante las propuestas que baraja la Comisión Europea en relación con el próximo Marco
Financiero Plurianual (MFP) posterior a 2027. En particular, alertan sobre el impacto que tendría la reconfiguración del MFP hacia un modelo de "Fondo
Único", que transformaría la estructura y la gobernanza del MFP y de la Política Agrícola Común (PAC), poniendo en riesgo el futuro del sector agrario.
La propuesta barajada por la Comisión Europea implicaría la concesión de un “sobre” con el montante conjunto de todos los fondos europeos a
cada Estado miembro, siendo este quien decidiera qué uso dar a estos fondos y a qué sectores financiaría. Estos fondos serían concedidos en caso de que el
Estado Miembro cumpliera con ciertos hitos que nada tendrían que ver con el sector agroalimentario. Si bien el objetivo de simplificación administrativa es compartido,
las organizaciones advierten del riesgo que supone esta propuesta, pues el montante económico que se destina actualmente a la PAC pudiera ser
destinado a otros sectores y/o actividades no relacionadas con la agricultura. Se pondrían en peligro las medidas europeas de apoyo al sector en el marco de
la PAC, en concreto las del primer pilar, incrementado las diferencias de trato entre agricultores de los diferentes Estados miembros, fragmentando el mercado único.
La aplicación de un "Fondo Único" también supondría un incremento de la complejidad y la incertidumbre para los agricultores, afectando a la
estabilidad de la cadena agroalimentaria y generando muy posiblemente un colapso administrativo en la gestión de los fondos europeos. Además, esta
propuesta acercaría peligrosamente una renacionalización de la PAC, algo que iría en contra de los objetivos de la PAC establecidos los Tratados, y
que históricamente ha sido rechazado por el Gobierno español en Bruselas.
Teniendo en cuenta que el Marco Financiero Plurianual es discutido y acordado en el Consejo Europeo de jefes de Estado y de Gobierno, el sector agrario español
solicita al presidente del Gobierno que defienda con firmeza un presupuesto sólido, sencillo y específico para la PAC, que permita fortalecer la
competitividad del sector, garantizar unos ingresos dignos a los agricultores y asegurar la disponibilidad de alimentos saludables y asequibles para la población.
Las organizaciones firmantes instan a las autoridades nacionales y europeas a preservar la esencia de la PAC, política base de la integración europea
y evitar reformas que pongan en riesgo la viabilidad del sector agrícola y ganadero en España y en toda la UE y que sus fondos no estén ligados al cumplimiento de
hitos ajenos al sector agrario.
ASAJA insta al Gobierno de España a rechazar la propuesta de la Comisión Europea sobre los aranceles a los fertilizantes de Rusia y Bielorrusia, cuya
aprobación se votará este viernes 14 de marzo en el Comité de Representantes Permanentes de los Gobiernos de los Estados Miembros de la UE (COREPER). Esta medida
supondría un nuevo golpe para los agricultores y la seguridad alimentaria europea..
ASAJA ha enviado una carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reafirmando su posición y solicitando que España vote
en contra de la propuesta de la Comisión Europea sobre los aranceles a los fertilizantes rusos y Bioelorrusos en el COREPER (Comité de Representantes
Permanentes) que se celebra el viernes 14 de marzo.
La propuesta de la Comisión Europea prevé aumentos progresivos de los aranceles que, comienza el 1 de julio de 2025 y que, a partir del 1 de julio de
2028, podrían alcanzar niveles de hasta 315 o 430 euros por tonelada, según el tipo de fertilizante. Esto supondría un incremento de hasta el
100% en términos ad valorem, lo que se traduciría en una presión financiera insostenible para los agricultores europeos.
Una situación muy preocupante; más aun teniendo en cuenta que la UE carece de fuentes propias de fosfatos minerales y fosfóricos, lo que hace que
dependa en gran medida de importaciones de países africanos y de Rusia. Imponer aranceles sin garantizar una alternativa viable y competitiva dejaría
al sector agrario en una situación de vulnerabilidad extrema.
ASAJA advierte que estos aranceles, sumados a los derechos antidumping ya existentes sobre fertilizantes clave como el nitrato de amonio, aumentarán
aún más los costes de producción, poniendo en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones. Tanto ASAJA como COPA-COGECA, la principal
organización de agricultores y cooperativas de la UE de la que ASAJA es miembro, se oponen firmemente a esta propuesta. Ambas organizaciones advierten que la
imposición de estos aranceles sin una alternativa real de suministro llevará a un encarecimiento extremo de los insumos agrícolas y a una grave pérdida de
competitividad del sector agroalimentario europeo.
La falta de un plan alternativo agrava la crisis
El sector necesita un periodo de adaptación para reajustarse a estas nuevas condiciones por lo que el plazo establecido es insuficiente para que el
mercado europeo pueda reaccionar sin generar desajustes graves.
En lugar de aprobar una medida que solo generará más inestabilidad en el sector, ASAJA propone alternativas que sí contribuirían a garantizar la competitividad
del sector agrícola europeo. Entre ellas, la eliminación de los derechos antidumping sobre las importaciones de nitrato de amonio y mezclas de urea y
nitrato de amonio originarias de Estados Unidos y Trinidad y Tobago, lo que permitiría un acceso más competitivo a estos insumos esenciales. Además, urge
modificar la Directiva sobre Nitratos para permitir el uso de fertilizantes de origen ganadero RENURE (Nitrógeno recuperado de
estiércol y digestatos), una solución sostenible que contribuiría a la autonomía de los agricultores europeos.
Detrás de esta decisión se esconde una cuestión aún más fundamental: el futuro de la agricultura europea y la seguridad alimentaria de la UE. Por ello
ASAJA además de exigir al Gobierno de España que rechace firmemente esta propuesta, confía en que el nuevo comisario de Agricultura,
Christophe Hansen, y la vicepresidenta española, Teresa Ribera, actúen con rapidez en el seno del Colegio de Comisarios para encontrar soluciones
reales que eviten una nueva crisis agrícola.
Desde hace años, Europa se enfrenta a una producción de fertilizantes insuficiente para satisfacer la demanda, lo que hace inevitables las importaciones. Esta
situación ha empeorado con el cierre de varias fábricas en Estados miembros de la UE, y se verá aún más agravada con la entrada en vigor del Mecanismo de
Ajuste en la Frontera del Carbono (CBAM), que encarecerá tanto la producción nacional como las importaciones desde terceros países.
LA UE PROPONE EN SU VISIÓN ESTRATÉGICA DE LA AGRICULTURA Y ALIMENTACION UN AMBICIOSO CATÁLOGO DE FUTURAS LÍNEAS DE TRABAJO, PERO IGNORA EL PRESUPUESTO CRUCIAL
DE LA PAC.
LAS AMBICIONES Y PROPUESTAS SERÁN INSUFICIENTES SIN UNA PAC SÓLIDA
Una visión ambiciosa de la agricultura que pretende alinearse con las realidades del terreno no puede eludir el debate sobre el presupuesto de la Política
Agrícola Común (PAC)
La Comisión Europea ha presentado una comunicación clave, en la cual se establecen las perspectivas de la UE para la política agrícola y alimentaria. Este documento
estratégico representa un reinicio pragmático basado en análisis detallados y observaciones fundamentadas, y propone un ambicioso catálogo de futuras líneas
de trabajo. No obstante, no aborda el tema crucial del presupuesto futuro de la PAC ni los recursos necesarios para financiar este paquete de medidas.
ASAJA felicita al comisario Hansen por el cambio de narrativa y enfoque, logrado gracias a las manifestaciones que hemos liderado. En su evaluación de la situación
actual, la Comisión ha ajustado su enfoque en materia de política agrícola y ahora utiliza un lenguaje diferente. Destacamos especialmente que el comisario
nos ha reconocido como empresarios, asumiendo el papel clave de los agricultores como innovadores y generadores de empleo. La importancia de
la agricultura —su papel y sus vulnerabilidades— en el contexto geopolítico actual está reconocida. El enfoque del comisario Hansen
reposiciona la agricultura como un activo estratégico clave y un pilar de la soberanía europea. También se reconoce el papel que desempeñan los agricultores
al abordar los desafíos climáticos, proteger el medio ambiente, apoyar la bioeconomía y contribuir a la sociedad. La Comisión ha identificado las fragilidades
demográficas y económicas del sector, resaltando cuestiones como los ingresos agrícolas, la competitividad, la innovación, la cooperación y el relevo
generacional. La voluntad política, incluyendo un enfoque en la simplificación, también es parte del panorama.
ASAJA celebra que la futura PAC mantendrá las ayudas directas, destinándolas en mayor medida a los agricultores que contribuyan activamente a la
seguridad alimentaria, la viabilidad económica de las explotaciones y la conservación del medio ambiente. Además, el
apoyo se centrará en quienes más lo necesiten, entendido como agricultores ubicados en zonas con dificultades naturales, jóvenes, nuevos agricultores y explotaciones
mixtas.
Desde Asaja, en consonancia con el COPA y la COGECA, reconocemos la importancia de una mayor alineación de las normas de producción para los productos
importados, especialmente en relación con los productos fitosanitarios y el bienestar animal. Esto debe basarse en
evaluaciones de impacto detalladas y exhaustivas que deberían publicarse antes de cualquier decisión comercial significativa. Se establece el
principio de «no prohibir sin alternativas viables» para los productos fitosanitarios, así como la necesidad de un enfoque renovado hacia el sector
ganadero.
Sin embargo, criticamos muy duramente el empecinamiento en los pagos degresivos y el establecimiento de límites a las ayudas por explotación, ya que
tendrán efectos negativos significativos. La degresividad de los pagos y el capping penalizan injustamente a las explotaciones más eficientes,
que suelen ser las que generan mayor empleo, invierten en innovación y contribuyen de manera más significativa a la seguridad
alimentaria. Estas explotaciones, al enfrentarse a una reducción de ingresos por ayudas, podrían ver comprometida su viabilidad económica, lo
que afectaría no solo a su capacidad de producción, sino también al empleo rural y a la sostenibilidad de las cadenas de suministro. Además, estas medidas no
tienen en cuenta las diferencias estructurales entre países y regiones, lo que podría generar desigualdades y desincentivar la modernización y el crecimiento
de las explotaciones agrícolas.
Por último, el anuncio de hoy omite una parte crucial del debate actual sobre la financiación de la PAC en el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP).
La semana pasada advertimos sobre los riesgos de fusionar fondos y establecer planes nacionales presupuestarios únicos. No obstante, la visión presentada hoy no
menciona el presupuesto de la PAC y las referencias al segundo pilar y su financiación no aparecen en la versión final de la comunicación. La complementariedad
entre el FEAGA, que proporciona apoyo, y el FEADER, que facilita medidas e inversiones plurianuales, es esencial para el sector y debe mantenerse.
Es fundamental entender que las ambiciones y propuestas serán insuficientes sin una PAC sólida. Esta debe apoyar a los agricultores activos,
independientemente de su tamaño, y contar con un mayor presupuesto en el MFP posterior a 2027, incluyendo correcciones automáticas por inflación
y las crecientes responsabilidades que recaen sobre la agricultura. Sin estas medidas, las comunidades agrícolas de Europa enfrentan desafíos
significativos y la visión del futuro del sector corre el riesgo de convertirse en una promesa infundada. Se requiere algo más que un cambio de retórica: es
necesario reconstruir la confianza con acciones concretas y coherencia en todas estas propuestas, incluidas aquellas fuera del marco de la PAC. La visión es un
avance, pero los elementos clave necesarios para hacerla realidad siguen sin definirse.
Finalmente, la implementación de las cláusulas espejo debe considerarse también como una obligación por parte de la Comisión Europea para
reducir la sobre regulación, especialmente cuando nuestra normativa no es aplicable a terceros países. Un ejemplo claro es el Mercosur
y la propuesta de modernización de la Directiva de Transporte Animal.
La quinta subida del SMI sin consenso asfixia al sector agrario: un incremento del 80% desde 2016 pone en jaque al campo español.
ASAJA denuncia que la nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), la quinta consecutiva sin consenso con la patronal, supone un golpe insostenible para el
sector agrario, que ya enfrenta una crisis estructural debido al aumento de los costes de producción, costes salariales y sociales, y a la falta de mano de obra.
El presidente de Asaja, Pedro Barato considera que "cualquier subida del salario mínimo es inasumible en el campo. Desde 2016, el incremento ha sido del 80%, lo que
está llevando al límite a muchas explotaciones".
El incremento aprobado eleva el salario mínimo neto a 1.184€ por 14 pagas, pero el coste real para el empresario agrícola será de 1.925€ por trabajador. De este
importe, el trabajador verá descontados 720€ en cotizaciones e IRPF, un aspecto que el Gobierno no aclara y que afecta directamente a los asalariados del campo.
ASAJA ha solicitado reiteradamente, “sin éxito”, bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social para amortiguar esta subida.
Esta medida incrementa la presión que el sector agrario ya soporta debido a:
• Subida de costes: electricidad, gasóleo agrícola y fertilizantes han experimentado incrementos exponenciales.
• Reforma laboral rígida: que limita la contratación flexible en campañas agrícolas.
• Déficit de mano de obra: que se verá agravado con la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales.
“Nos enfrentamos a una tormenta perfecta: más costes, más rigidez y menos trabajadores. Si no se toman medidas, muchas explotaciones desaparecerán”, ha alertado Barato.
Por todo ello desde Asaja se pide periodo transitorio amplio para la aplicación de la medida en el sector agrario; bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad
Social para aliviar el impacto en las explotaciones y flexibilización en la contratación de temporeros para evitar la pérdida de campañas clave.
El mismo día en que la Comisión Europea (CE) da a conocer su brújula estratégica para la competitividad europea, presenta simultáneamente una propuesta para imponer
sanciones a los fertilizantes rusos y bielorrusos. Esta medida tendrá un impacto grave en la producción y la competitividad de la agricultura española. Sin una
estrategia clara de diversificación, los agricultores europeos pronto se encontrarán entre la espada y la pared. En caso de ser aprobada la subida de los aranceles,
esta comenzará a aplicarse el 1 de julio de 2025 con la aplicación a los fertilizantes nitrogenados.
Desde hace años, Europa se enfrenta a una producción de fertilizantes insuficiente para satisfacer la demanda, lo que hace inevitables las importaciones. Esta
situación ha empeorado tras el cierre de varias fábricas de fertilizantes en estados miembro de la UE. La aplicación del Mecanismo de Ajuste en la Frontera del
Carbono (CBAM) por parte de la UE encarecerá aún más los costes, tanto para la producción nacional como para los proveedores de terceros países que entren en el
mercado europeo.
Aunque ASAJA puede llegar a comprender la legitimidad de las razones geopolíticas que llevan a la Comisión a actuar, advierte que, una vez más, será el sector
agrícola quien asuma, como moneda de cambio, las consecuencias económicas de estas decisiones. Actualmente, los agricultores españoles no tienen garantías de
que el déficit de fertilizantes se vaya a compensar con un aumento de la producción nacional a un precio competitivo -argumento clave esgrimido por los partidarios de
las sanciones propuestas-. Estas medidas incrementarían los precios de los fertilizantes en al menos 40/45 euros por tonelada para la próxima campaña
agrícola; lo que supondría una presión financiera adicional a las explotaciones agrícolas, ya de por sí afectadas por una situación económica difícil. Las repercusiones
para la producción agrícola, la competitividad y la rentabilidad de las explotaciones podrían ser catastróficas.
Pedro Barato, presidente de ASAJA, y vicepresidente del COPA COGECA, asegura que “las cifras podrían llegar hasta un nivel prohibitivo de 315 o 430 euros por
tonelada, respectivamente, tres años después del inicio de la aplicación del reglamento propuesto, un nivel que sería aproximadamente del 100% en términos
ad valorem, lo que sería de nuevo un duro golpe para el sector primario”.
Por otro lado, el presidente de ASAJA también denuncia que esta medida ataca directamente a la seguridad alimentaria, en un momento de máxima tensión
geopolítica que puede poner en riesgo el modelo de vida europeo; sin olvidar que esta subida de los fertilizantes tendrá un impacto directo en el precio final que
sufrirán también los consumidores, al encarecerse productos de primera necesidad.
La propuesta de la Comisión es inaceptable para las comunidades agrícolas de la UE, no solo por esta nueva subida de los aranceles a partir de julio de 2025, sino
también por el enfoque gradual de las sanciones y las suspensiones temporales propuestas basadas en los precios de 2024, que ya eran superiores a las de antes de la
guerra.
Por otro lado, para ASAJA también es preocupante la falta de perspectiva a medio o largo plazo que tiene la Comisión al no incluir ninguna medida que ofrezca un marco
regulatorio que dé seguridad a las empresas europeas de fertilizantes. Entre las medidas paliativas urgentes ASAJA destaca:
• Eliminar los derechos antidumping sobre las importaciones de nitrato de amonio y mezclas de urea y nitrato de amonio originarias de Estados Unidos
y Trinidad y Tobago.
• Suspender los derechos convencionales sobre las importaciones de UAN, DAP, MAP y NPK (códigos 3102 10, 3102 80, 3105 30, 3105 40 y 3105 20 de la
nomenclatura arancelaria).
• Conceder excepciones en virtud de la Directiva sobre nitratos para permitir el uso de efluentes ganaderos transformados (RENURE - Nitrógeno
recuperado de estiércol y determinados digestatos) por encima del límite actual de 170 kg de N/hectárea.
Detrás de la complejidad de este expediente se esconde otra cuestión fundamental: el futuro de la agricultura europea y la seguridad alimentaria de la UE.
ASAJA insta a que el reino de España y, en concreto, al ministro de Agricultura, Luis Planas, y a los Europarlamentarios españoles a que rechacen tajantemente esta
propuesta de la CE. Además, ASAJA confía en el nuevo comisario de Agricultura, Christophe Hansen, y, sobre todo, en la vicepresidenta española Teresa Ribera,
para que ambos den rápidamente un paso al frente en esta cuestión y encuentre soluciones concretas dentro del colegio de Comisarios para evitar, lo que ya puede estar
configurándose como, una nueva crisis agrícola.
Fuente: Asaja Nacional (EXTERNO).
Granada lidera el cultivo de almendra con una media de superficie de 116.564 hectáreas, más del doble de la superficie total de
Andalucía (51,2%), que en la última campaña de 2024 ya superó las 119.500 has, y con una producción media de 41.007 toneladas cáscara, representando
el 32% de la producción total media en la comunidad autónoma andaluza (125.643 toneladas cáscara.) Tras dos años consecutivos, 2022 y 2023, de mermas
considerables en la producción por sequía se ha obtenido una excelente cosecha de 38.394 toneladas cáscara, muy cerca de esa media histórica, que mantiene la pujanza
del sector.
Nos pisa los talones, no obstante, la provincia de Sevilla que, con una superficie de media muy inferior de 13.984 hectáreas, apenas
un 6,14% de la superficie total de Andalucía, obtiene una producción media de 33.878 toneladas cáscara que representa el 27% de la
producción total. La diferencia fundamental está en la mayor productividad del regadío (1 hectárea de riego triplica el secano). Mientras que el almendro en
Granada se implanta en un 90% en superficie de secano, tanto en Sevilla, Córdoba, Huelva, Cádiz como en Jaén despunta el regadío, respectivamente un 75%, un 76,7%, un
52%, un 43,5% y un 29%. La situación en Almería y Málaga es similar a la de Granada sumando entre las tres provincias el 84% de la superficie total de secano de
Andalucía. Hay, por tanto, dos velocidades de crecimiento en menoscabo principalmente de la zona oriental.
Es cierto que, en los últimos años hemos asistido a un desarrollo global del sector con incremento en el número de plantaciones de almendro en regadío, allí donde es
posible, reconversión a ecológico e implantación de variedades de nueva generación, siendo la provincia de Granada una de las que ha apostado por estas mejoras. Se ha
hecho, no obstante, “a pulmón” por parte de agricultores en particular, de ahí que, ASAJA GRANADA plantee la necesidad de un plan de reestructuración
general para impulsar cambios en profundidad basados en esos tres pilares, además de la sustitución de los árboles más viejos, que permitan que el sector
provincial evolucione, sea más moderno y competitivo y, en definitiva, no se quede estancado.
El secretario general de ASAJA GRANADA, Manuel del Pino, hará la solicitud de este plan de reestructuración y reconversión del almendro (en parte del territorio
andaluz, fundamentalmente donde las plantaciones estén más envejecidas), al consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía,
Ramón Fernández-Pacheco, que acudirá el próximo 31 de enero al comité ejecutivo de ASAJA ANDALUCÍA que reúne a los máximos representantes provinciales de la
organización agraria. La relevancia de este plan para Granada reside en que el cultivo del almendro incide en la dinamización económica y social de muchos de sus
municipios, la mayoría con escasas alternativas productivas, principalmente Guadix, la Alpujarra y la Zona norte de la provincia.
La prensa holandesa ha desvelado esta semana que una oficina europea habría destinado fondos para apoyar las políticas ambientales y las propuestas climáticas de
Bruselas.
En concreto, el periódico holandés De Telegraaf ha publicado una información en la que revela que la Comisión Europea ha estado otorgando subvenciones a diferentes
grupos ecologistas con la condición de que hagan campaña a favor de los planes verdes de Bruselas y del ex comisario europeo Frans Timmermans, que fue vicepresidente
primero de la Comisión Europea entre 2014 y 2023 y principal impulsor del Pacto Verde europeo.
Según esta información, la Comisión Europea habría subvencionado durante años a grupos medioambientales con el objetivo de hacer lobby a favor de los planes verdes del
excomisario europeo Frans Timmermans.
A estas organizaciones incluso se les asignaron objetivos específicos para lograr resultados concretos en las actividades de lobby ante los eurodiputados y los estados
miembros. Todo se centró principalmente en impulsar una política europea verde aún más ambiciosa.
Uno de los ejemplos mencionados por el citado diario es la Oficina Europea del Medio Ambiente (EEB), una organización que agrupa más de 185
entidades ambientalistas ciudadanas en Europa, incluidas Amigos de la Tierra Países Bajos (Milieudefensie) y la sociedad para la preservación de los monumentos
de la naturaleza (Natuurmonumenten).
La Oficina Europea del Medio Ambiente (EEB) se define como «la red más grande de Europa de organizaciones ciudadanas medioambientales, con más de 185 organizaciones
adheridas en 41 países, que representan a unos 30 millones de miembros individuales y simpatizantes».
Creada en 1974, la oficina se estableció en Bruselas «con el propósito de ofrecer un centro de atención para sus miembros, para así controlar y responder a la política
medioambiental emergente de la UE».
Entre las 185 entidades están representadas 9 organizaciones españolas que aparecen en la web de la EEB como miembros de pleno derecho o asociados.
Según el periódico holandés, el contrato con este grupo menciona instrucciones explícitas de proporcionar al menos dieciséis ejemplos de cómo, gracias a su labor, el
Parlamento Europeo ha hecho que la legislación verde sea más ambiciosa.
La EEB, que habría recibido 700.000 euros, promovió la Ley de la Restauración de la Naturaleza y tuvo que influir en el debate sobre
la agricultura en una dirección más verde, según el contrato en posesión del diario.
Según indica la noticia, el eurodiputado neerlandés Dirk Gotink está investigando junto a varios colegas del comité de control presupuestario los contratos de subsidio
otorgados a grupos ambientalistas en los últimos cinco años, y asegura que «incluso había listas de grupos con nombres de políticos que debían ser contactados».
Frans Timmermans fue vicepresidente primero de la Comisión Europea entre 2014 y 2023, estando en la Comisión Juncker y la Comisión Von der Leyen, y fue responsable del
Pacto Verde Europeo, de la Estrategia de la granja a la mesa y Comisario de Política de Acción por el Clima.
Fuente: ASAJA SEVILLA (EXTERNO).
Tendría efectos devastadores para un sector que ve como se incrementan diariamente los abandonos empresariales y los cierres de explotaciones. En los últimos años
se han perdido 90.000 puestos de trabajo en el campo y no hay mano de obra para atender las campañas de recolección.
El sector agrario ha perdido, según datos registrados en el INE, 75.000 explotaciones agrarias en el periodo 2010-2020 a lo que habría que sumar al menos 5.000
explotaciones más por el goteo incesante y continuado de abandonos y cierres de explotaciones agrarias en los últimos cuatro años. Los elevados costes de producción,
las inclemencias meteorológicas, la competencia de producciones de terceros países y unos precios en origen que no permiten la rentabilidad hacen que el sector agrario
no tenga margen para soportar nuevos incrementos de los costes salariales.
Desde 2016, cuando el Salario Mínimo Interprofesional quedó fijado en 655 euros hasta hoy que asciende a 1.134 y que con el último incremento propuesto de 50 euros
puede alcanzar los 1.184 euros, el sector ha soportado una subida global del SMI del 80%, sin que se hayan previsto compensaciones o bonificaciones que
alivien las cargas sociales que asumen los empresarios agrarios, como hemos reclamado en reiteradas ocasiones desde ASAJA.
El incremento de 50 euros en el SMI que propone la ministra Yolanda Diaz tiene un impacto muy superior en el coste salarial mensual de las empresas, en torno a los 80
euros más por trabajador. Con las cotizaciones sociales a cargo de la empresa y el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (que subirá cada año hasta 2029) el coste
mensual se sitúa en los 1.903 euros, de los que 720 euros corresponden a impuestos y cotizaciones.
Esta subida del SMI, como ya ocurriera con las anteriores, tendrá también efectos directos sobre el empleo en el sector. Según los datos que maneja ASAJA, en
los últimos años se han perdido 90.000 puestos de trabajo en el campo y asistimos a la paradoja de que no hay mano de obra para atender las campañas de
recolección más importantes y, ni siquiera, las actividades cotidianas propias de las explotaciones agrícolas y ganaderas.
Además, en este punto, también es importante precisar que la subida del SMI va a tener efectos destructores sobre los procesos de negociación colectiva abiertos
y sobre los convenios en vigor. En suma, se podría decir que dinamita la negociación colectiva.
Pero con ser grave, no es solo el SMI lo que ha condicionado tan negativamente el aspecto laboral en las empresas agrarias. El ministerio de Trabajo ha demostrado no
tener sensibilidad ninguna, ni querer prestar el más mínimo apoyo al sector primario, como ha quedado patente con el resultado de la reforma laboral que perjudica, a
todas luces, al campo; con los incrementos de costes laborales y salariales año tras año; y con el resultado, del que estamos pendientes, de la negociación de la
reducción de la jornada laboral, que, de llevarse a cabo, tendría efectos inmediatos y contraproducentes para el sector.
En conclusión, para el sector agrario resulta de todo punto inasumible cualquier tipo de nueva subida, en el momento actual. Dicho esto, vaya por delante que desde
ASAJA no rechazamos las subidas y/o mejoras salariales que se puedan adoptar para los trabajadores, pero en la situación que atraviesa el sector agrario tendrían
efectos devastadores para la productividad y la competitividad de las explotaciones, salvo que éstas mejoras vayan acompañadas de compensaciones o bonificaciones para
el empresario y así pueda aminorar el impacto negativo en su cuenta de resultados.
ASAJA-Andalucía junto a ASAJA-Alicante vuelven a denunciar, como hace dos meses, el abuso de posición dominante que ejercen las industrias cítricas destinadas
a la producción de zumo, con ofertas de compra con precios muy por debajo de los de mercado y que podían incurrir en incumplimientos de la Ley de la Cadena
Alimentaria, al no cubrir siquiera los costes de producción del agricultor.
De hecho, las cotizaciones del zumo en origen en España, como señalan, han ido descendiendo desde finales del mes de diciembre, pese a que hay una
elevada demanda y una oferta más bien corta en los mercados internacionales derivada sobre todo de las bajas producciones de naranjas en Brasil, principal productor
mundial, a consecuencia de la sequía (y las enfermedades que han afectado también al resto de los principales productores) y a que el precio del zumo de naranja se
encuentra en máximos históricos en los mercados de futuro, más del doble que hace dos años en estas mismas fechas y evolucionando al alza.
Por ello, ASAJA-Andalucía insta de nuevo a la AICA y al Ministerio de Agricultura a intervenir ante situaciones abusivas como esta y exige una vez más a las
Administraciones vigilar la entrada de naranjas de terceros países en los que no se producen en las mismas condiciones que en la UE, lo que implica
que sus costes de producción son muchos más bajos que en España y no cumplen los estándares que se exigen a nuestros productores, en cuanto al uso de fitosanitarios y
otras exigencias medioambientales, entre otros agravios comparativos.